Lord Simple
Poeta recién llegado
Estaba diciéndome ahora
que soy de nuevo una estación,
y que me he quedado bajo la marquesina
a realizar ejercicios malabares con los recuerdos,
la memoria trocea y desmenuza,
y todo lo hace añicos pequeños
que se extienden y se desperdigan,
quizá después necesite de mis sentimientos
para aspirarlos a todos como a sollozos,
hace tiempo que me hago daño a mi mismo,
y que sufro de abandonos eternos
en muchos lugares de mi piel,
como lagunas de insensibilidad
o cráteres de atención negada,
pero mi piel no está conforme
y muestra su hartazgo de letanías,
porque ha pasado mucho tiempo sin rechistar
y ya es tiempo de dejar libres a todos sus placeres,
la alegría centellea, fulgurante en mi entorno,
como un rayo dispuesto a llegar al suelo,
y mientras mi alma parece que se aclara...
se me va enturbiando la mirada,
pero aún así, con los ojos humedecidos,
me siento capaz de a retar a la plenitud...
para que se muestre, y de la cara,
estoy aquí, aprendiendo a ser un hombre sensible,
a discurrir la alegría por el interior de la honestidad,
y no importa, si se prende fuego en mi fuero interno,
ni si me desencadeno como una tormenta tropical,
mis deseos se han convertido en flechas dulces
que admiran al arco tenso que las hará volar,
memoro que una vez me hablaste a contraluz
y al sol no le molestó tener que recortar tu figura,
mientras tus palabras se diluían en el oxígeno femenino,
que, siempre dulce y propagado, se ofrece a la respiración,
sin condiciones, como todo aquello que te ha conocido.
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que soy de nuevo una estación,
y que me he quedado bajo la marquesina
a realizar ejercicios malabares con los recuerdos,
la memoria trocea y desmenuza,
y todo lo hace añicos pequeños
que se extienden y se desperdigan,
quizá después necesite de mis sentimientos
para aspirarlos a todos como a sollozos,
hace tiempo que me hago daño a mi mismo,
y que sufro de abandonos eternos
en muchos lugares de mi piel,
como lagunas de insensibilidad
o cráteres de atención negada,
pero mi piel no está conforme
y muestra su hartazgo de letanías,
porque ha pasado mucho tiempo sin rechistar
y ya es tiempo de dejar libres a todos sus placeres,
la alegría centellea, fulgurante en mi entorno,
como un rayo dispuesto a llegar al suelo,
y mientras mi alma parece que se aclara...
se me va enturbiando la mirada,
pero aún así, con los ojos humedecidos,
me siento capaz de a retar a la plenitud...
para que se muestre, y de la cara,
estoy aquí, aprendiendo a ser un hombre sensible,
a discurrir la alegría por el interior de la honestidad,
y no importa, si se prende fuego en mi fuero interno,
ni si me desencadeno como una tormenta tropical,
mis deseos se han convertido en flechas dulces
que admiran al arco tenso que las hará volar,
memoro que una vez me hablaste a contraluz
y al sol no le molestó tener que recortar tu figura,
mientras tus palabras se diluían en el oxígeno femenino,
que, siempre dulce y propagado, se ofrece a la respiración,
sin condiciones, como todo aquello que te ha conocido.
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