Maite Muñoz
Poeta recién llegado
Tan duro, tan frio, tan temeroso.
Cuando sonríe ya no queda nada,
sus ojos piden a gritos ser amado
Sus manos, anhelan ser tocadas;
Y su cuerpo, su cuerpo alto, delgado, quiere sentir que es escuchado.
Cuando sonríe ya no queda nada,
sus ojos piden a gritos ser amado
Sus manos, anhelan ser tocadas;
Y su cuerpo, su cuerpo alto, delgado, quiere sentir que es escuchado.