Ave Gar
Poeta recién llegado
No conté octubre en mi último sueño;
cuando me canso y duermo, dueño
patético de mi recuerdo de soledad,
con la noche partida por la mitad.
No contaba tampoco los segundos
que odio antes de quedarme dormido,
mientras aúllan todos los perros
que mañana enfrentaré atrevido.
El whiskey despreciado en la cama
parecía ahogarme de los nervios al alma;
y el sueño no llegaba (la oscuridad sí).
En mi ceguera repentina caí en caos.
---
La dama de blanco encendió la tele,
tomó mi cara y examinó, unas vendas
se desprendían rojas de mi frente.
- ¡Alguien espera por vos! - escuché.
cuando me canso y duermo, dueño
patético de mi recuerdo de soledad,
con la noche partida por la mitad.
No contaba tampoco los segundos
que odio antes de quedarme dormido,
mientras aúllan todos los perros
que mañana enfrentaré atrevido.
El whiskey despreciado en la cama
parecía ahogarme de los nervios al alma;
y el sueño no llegaba (la oscuridad sí).
En mi ceguera repentina caí en caos.
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La dama de blanco encendió la tele,
tomó mi cara y examinó, unas vendas
se desprendían rojas de mi frente.
- ¡Alguien espera por vos! - escuché.