manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Envidio la luz irradiante de la aurora al despuntar en la mañana
Cuando aun todavía mis ojos no se han cerrado, de ellos luz no queda.
La noche no me alcanza para embriagarme de melancolía, esa que me deja sin entrar al sueño hasta entrada la mañana y que desgasta mi físico.
La calida mañana contrasta con mi cuerpo frió y seco joven pero viejo de padecer. Taciturno estoy casi siempre algunas veces se va esto y me olvido,
Pero ¡OH madrugada¡ siempre llegas y regresas a mi lo que nunca quitare
Tus penumbras me hacen sentir las mías propias.
Pongo mí vista en un punto fijo con la mente en blanco ultimado por la nostalgia,
Mis deseos y mis motivos son ahora anacrónicos aptos para un pasado que me atormenta y que despojo a mi cuerpo de de su esencia.
¡OH noche que cuanto te siento atraves de mi¡
Cuando aun todavía mis ojos no se han cerrado, de ellos luz no queda.
La noche no me alcanza para embriagarme de melancolía, esa que me deja sin entrar al sueño hasta entrada la mañana y que desgasta mi físico.
La calida mañana contrasta con mi cuerpo frió y seco joven pero viejo de padecer. Taciturno estoy casi siempre algunas veces se va esto y me olvido,
Pero ¡OH madrugada¡ siempre llegas y regresas a mi lo que nunca quitare
Tus penumbras me hacen sentir las mías propias.
Pongo mí vista en un punto fijo con la mente en blanco ultimado por la nostalgia,
Mis deseos y mis motivos son ahora anacrónicos aptos para un pasado que me atormenta y que despojo a mi cuerpo de de su esencia.
¡OH noche que cuanto te siento atraves de mi¡