jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
el último de los unicornios rojos de cuerno dorado
murió al amanecer
maltrecho y exhausto
el último
la creatura abominable
que lo había perseguido por meses
logró por fin darle alcance
a orillas de un bosquecillo
en lo alto de una pequeña colina
no lejos de un pueblucho
situado a dos horas por carretera
de la ciudad donde vivo
sentado al volante de mi cadillac del 69
alcoholizado y drogado, como siempre
oyendo canciones de los Blueberry Fucking Homosexual Invasion
indignado por la aberrante conducta
que algunos bichos son capaces de mostrar
voy tras las huellas de la maldita creatura abominable
destructora de unicornios
Cuando la alcance la haré pedazos
a mediodía llego al pueblucho
donde pasó sus últimas semanas
el unicornio rojo
escondido en el desván de una pensión de mala muerte
escribiendo poesía
tomando whisky
y follando con un calcetín
entro en la única taberna del pueblo
me acomodo frente a la barra
pido una cerveza
el cantinero me informa que la creatura abominable
fue vista hace pocas horas
cruzando el puente sobre el río
en la otra punta del pueblo
¡llevaba la blusa desgarrada, y las tetas de fuera!
¡y en una mano sostenía el cuerno dorado del unicornio!
¡debe habérselo arrancado!
pago la cerveza
salgo a la calle
monto en el cadillac
Necesito darme prisa si quiero atrapar a la bestia
al salir del pueblo
el empleado de la gasolinera
me da una nueva pista
¡la fulana esa vive en una casucha en ruinas!
¡a pocos metros del camino, como a 20 minutos de aquí!
El paisaje de esta región es hermoso
está lleno de grandes árboles
extensos prados
arroyos de aguas cristalinas
casi todos los días doy un largo paseo por los alrededores
ya rara vez me emborracho
tampoco escribo mucho que digamos, pero ni falta me hace
mi mujer vendió el cuerno dorado de su ex marido
con el dinero que le dieron arregló la casa
compró unas vacas y un tractor
y unas cuantas hectáreas de terreno boscoso
sus hijos
tres pequeños unicornios rojos de cuerno dorado
corren alegremente entre los árboles
cuando me ven regresar de mis paseos
murió al amanecer
maltrecho y exhausto
el último
la creatura abominable
que lo había perseguido por meses
logró por fin darle alcance
a orillas de un bosquecillo
en lo alto de una pequeña colina
no lejos de un pueblucho
situado a dos horas por carretera
de la ciudad donde vivo
sentado al volante de mi cadillac del 69
alcoholizado y drogado, como siempre
oyendo canciones de los Blueberry Fucking Homosexual Invasion
indignado por la aberrante conducta
que algunos bichos son capaces de mostrar
voy tras las huellas de la maldita creatura abominable
destructora de unicornios
Cuando la alcance la haré pedazos
a mediodía llego al pueblucho
donde pasó sus últimas semanas
el unicornio rojo
escondido en el desván de una pensión de mala muerte
escribiendo poesía
tomando whisky
y follando con un calcetín
entro en la única taberna del pueblo
me acomodo frente a la barra
pido una cerveza
el cantinero me informa que la creatura abominable
fue vista hace pocas horas
cruzando el puente sobre el río
en la otra punta del pueblo
¡llevaba la blusa desgarrada, y las tetas de fuera!
¡y en una mano sostenía el cuerno dorado del unicornio!
¡debe habérselo arrancado!
pago la cerveza
salgo a la calle
monto en el cadillac
Necesito darme prisa si quiero atrapar a la bestia
al salir del pueblo
el empleado de la gasolinera
me da una nueva pista
¡la fulana esa vive en una casucha en ruinas!
¡a pocos metros del camino, como a 20 minutos de aquí!
El paisaje de esta región es hermoso
está lleno de grandes árboles
extensos prados
arroyos de aguas cristalinas
casi todos los días doy un largo paseo por los alrededores
ya rara vez me emborracho
tampoco escribo mucho que digamos, pero ni falta me hace
mi mujer vendió el cuerno dorado de su ex marido
con el dinero que le dieron arregló la casa
compró unas vacas y un tractor
y unas cuantas hectáreas de terreno boscoso
sus hijos
tres pequeños unicornios rojos de cuerno dorado
corren alegremente entre los árboles
cuando me ven regresar de mis paseos
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