Romeo Sebastian Bellini
Poeta recién llegado
Tempestad, que trajo el mar,
en palabras que apremias tan profundas,
interrumpa las fuerzas y la calma
reine en el tiempo la canción de las preguntas,
avanza poesía, letra que empaloma
la relincha que en páginas blancas se asoma,
que cavila su mano con su látigo que quema
cuando pega es hoguera, continua, tortura de mis ojeras.
Estrella de luz, por la nube su sombra es vencida,
en su ruego moteada tersura, de la azul bandera,
como un aullido vacío y absoluto de duda,
la visión ya no ilumina a la ilusión en su premura.
Elocuencia imberbe; pero diabética,
apura su bondad, antes que muera,
dura funesta, nefasta y adversa,
vísteme doliente y triste, si quieres,
aquella tarde en mi morada callaste,
aunque ya no recuerdas por lo que fuera,
Regina negativa ¡Pídeme la vida !
Pero nunca me pidas que no, te quiera...
en palabras que apremias tan profundas,
interrumpa las fuerzas y la calma
reine en el tiempo la canción de las preguntas,
avanza poesía, letra que empaloma
la relincha que en páginas blancas se asoma,
que cavila su mano con su látigo que quema
cuando pega es hoguera, continua, tortura de mis ojeras.
Estrella de luz, por la nube su sombra es vencida,
en su ruego moteada tersura, de la azul bandera,
como un aullido vacío y absoluto de duda,
la visión ya no ilumina a la ilusión en su premura.
Elocuencia imberbe; pero diabética,
apura su bondad, antes que muera,
dura funesta, nefasta y adversa,
vísteme doliente y triste, si quieres,
aquella tarde en mi morada callaste,
aunque ya no recuerdas por lo que fuera,
Regina negativa ¡Pídeme la vida !
Pero nunca me pidas que no, te quiera...