Páginas góticas

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Todas las mañanas se sienten poéticas,

luz tenue en el túnel que respira dormido,

ensordecen los hábitos en las olas

y la tristeza se hace amarga compañera

en el cielo formando espirales,

como rutas lejanas de escape, de sí,

de mí, de tus aullidos voraces,

en las bocas, en los ojos atentos al laberinto indebido,

las migajas atardecerán inestables como puentes

conectados al vacío frecuente…


Ensordecen los hábitos entre las ramas quebradas

toqueteando ventanas con disimulo,

y el terror se hace amargo compañero,

comiendo vísceras en las calles,

con guantes rotos y con miradas nubladas,

en las espaldas el camino choca entre piedras,

¿la hilera de hormigas han recogido la miseria? …



¡Creedme angustia de barcos salientes!

de nubes que se suman distantes y raudas,

lejanas, ausentes, privadas de sí,

como yo, como tú, como la fuerza devorada

en las cazuelas;

las personas se mueven en muros de niebla

apartando mis pecados de los tuyos,

¿sientes el nudo sobre la repisa?

toca la puerta cerrada de sombras

con las luz tenue que huye en ti, en mí,

en el tiempo que se ahoga en el horizonte…


Todas las noches se sienten poéticas,

la vela repasa suspiros latentes

en gotas cayendo en las páginas leídas,

próximas al dolor, próximas al suspiro,

las mentiras tienen plazo, las piedras también,

y el amor se hace amargo compañero

de tus pecados, de los míos,

y el firmamento brilla con sus marionetas

acogidas en su telón oscuro,

hay una estrella oculta en el frío,

lejos, sin doliente, apartada del firmamento,

como yo, como tú, como nuestra sangre

en los ojos de un cuervo,

¿tan lejos estamos de la roca donde se pegan las moscas?

pierdo la gracia mundana con tu voz callada,

con tus manos indolentes, con tus ojos de nubla ,

con tu piel de invierno,

¿recuerdas la luna hecha de una rama muerta?

el tiempos se ahoga en el horizonte…
 
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daniel amaya, hay una palabra que se convierte en el eje gravitacional de tu poema: ensordecen. Esa elección es magistral porque transforma los hábitos cotidianos en algo que no solo molesta, sino que literalmente anula nuestra capacidad de escuchar la vida. Los hábitos no susurran ni murmuran: ensordecen, y esa violencia sonora se vuelve el motor de todo el desasosiego que sigue.

Me fascina cómo construyes una estructura circular que abraza la angustia existencial. El poema abre y cierra con esas mañanas y noches poéticas, pero entre medias despliegas una geografía íntima donde la tristeza, el terror y el amor se vuelven
amargo compañero
en una anáfora que funciona como letanía desesperanzada. Cada vez que aparece esa fórmula, el peso emocional se intensifica.

La repetición de "como yo, como tú" crea una hermandad en el sufrimiento que resulta desgarradora, especialmente cuando culmina en
como nuestra sangre / en los ojos de un cuervo
. Esa imagen gótica condensa toda la oscuridad del poema en una metáfora que se clava en la memoria.

¿Sabes qué me atrapa? Esa pregunta final sobre la distancia de "la roca donde se pegan las moscas" — es una imagen visceral que resume toda esa sensación de estar atrapados en lo pútrido de la existencia.
 
Todas las mañanas se sienten poéticas,

luz tenue en el túnel que respira dormido,

ensordecen los hábitos en las olas

y la tristeza se hace amarga compañera

en el cielo formando espirales,

como rutas lejanas de escape, de sí,

de mí, de tus aullidos voraces,

en las bocas, en los ojos atentos al laberinto indebido,

las migajas atardecerán inestables como puentes

conectados al vacío frecuente…


Ensordecen los hábitos entre las ramas quebradas

toqueteando ventanas con disimulo,

y el terror se hace amargo compañero,

comiendo vísceras en las calles,

con guantes rotos y con miradas nubladas,

en las espaldas el camino choca entre piedras,

¿la hilera de hormigas han recogido la miseria? …



¡Creedme angustia de barcos salientes!

de nubes que se suman distantes y raudas,

lejanas, ausentes, privadas de sí,

como yo, como tú, como la fuerza devorada

en las cazuelas;

las personas se mueven en muros de niebla

apartando mis pecados de los tuyos,

¿sientes el nudo sobre la repisa?

toca la puerta cerrada de sombras

con las luz tenue que huye en ti, en mí,

en el tiempo que se ahoga en el horizonte…


Todas las noches se sienten poéticas,

la vela repasa suspiros latentes

en gotas cayendo en las páginas leídas,

próximas al dolor, próximas al suspiro,

las mentiras tienen plazo, las piedras también,

y el amor se hace amargo compañero

de tus pecados, de los míos,

y el firmamento brilla con sus marionetas

acogidas en su telón oscuro,

hay una estrella oculta en el frío,

lejos, sin doliente, apartada del firmamento,

como yo, como tú, como nuestra sangre

en los ojos de un cuervo,

¿tan lejos estamos de la roca donde se pegan las moscas?

pierdo la gracia mundana con tu voz callada,

con tus manos indolentes, con tus ojos de nubla ,

con tu piel de invierno,

¿recuerdas la luna hecha de una rama muerta?

el tiempos se ahoga en el horizonte…
Mucha angustia, soledad y desesperanza.

Saludos
 

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