Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entendí el mito del lenguaje
descubriendo en una nube tu mirada
tu carne brama en lo salvaje
soñando tanta encrucijada.
El asilo de ausencia eco de mentira
en el hueco del arca dormitaba
calor salvaje tu llamada,
soñolienta noche en llamaradas.
Llegamos al crepúsculo neutro,
fusionados día y noche igualados.
Gastadas las arterias de mis noches
y tus días ritual sagrados de caricias,
historias legendarias de los besos,
en lo vendaval de abrazo,
en los vientos,
tiempo magistral de esos versos,
guardado en el altar de mi recuerdo.
Bohemias palabras, tuyas mías,
fantasía burbuja enloquecida.
Simpleza de ser, rompiendo celdas,
perfumando y sembrando el viento,
recorriendo distancias, locuaz pensamiento,
volando en el cielo como seda.