Paisaje Urbano

Luis Fernando Tejada

Poeta reconocido
Tras la lluvia la bruma
se acuerda de la noche
en el centro de la ciudad,
mientras que los edificios
están aún estrechamente
ligados con el día.

El hombre camina
en dirección a su ocaso,
es un fuego que el tiempo
arrastra galopando muy lejos,
como un caballo cerrero
desbocado en el viento.

Asómate al balcón
y decide entre la tristeza
de la tarde encapotada,
y el sol rojo pasando del Este al Oeste,
en las colinas.

Mi agitada alma
vió el paisaje urbano convertirse en alas
quemadas en el elevado cielo
en nidales de jolgorio y de alegría.

El jardín nos da sus sabores,
equilibra también el aire bajo las calles,
las palomas de la catedral
empapan de electricidad su plumaje
sintiendo como expira
el sol en las garras de la tarde.

En la montaña una luz
que la nostalgia anticipó,
visión que conservo del día actual,
estoy para registrarla en la memoria
mirando fijamente a los ojos del futuro.
 
Tras la lluvia la bruma
se acuerda de la noche
en el centro de la ciudad,
mientras que los edificios
están aún estrechamente
ligados con el día.

El hombre camina
en dirección a su ocaso,
es un fuego que el tiempo
arrastra galopando muy lejos,
como un caballo cerrero
desbocado en el viento.

Asómate al balcón
y decide entre la tristeza
de la tarde encapotada,
y el sol rojo pasando del Este al Oeste,
en las colinas.

Mi agitada alma
vió el paisaje urbano convertirse en alas
quemadas en el elevado cielo
en nidales de jolgorio y de alegría.

El jardín nos da sus sabores,
equilibra también el aire bajo las calles,
las palomas de la catedral
empapan de electricidad su plumaje
sintiendo como expira
el sol en las garras de la tarde.

En la montaña una luz
que la nostalgia anticipó,
visión que conservo del día actual,
estoy para registrarla en la memoria
mirando fijamente a los ojos del futuro.



En belllisimas imagenes nos dibujas la nostalgia de ese paisaje con gran maestria.
Belleza en tu poema Luis.
Estrellas para el y besos con respeto y admiración para ti.
 
Tras la lluvia la bruma
se acuerda de la noche
en el centro de la ciudad,
mientras que los edificios
están aún estrechamente
ligados con el día.

El hombre camina
en dirección a su ocaso,
es un fuego que el tiempo
arrastra galopando muy lejos,
como un caballo cerrero
desbocado en el viento.

Asómate al balcón
y decide entre la tristeza
de la tarde encapotada,
y el sol rojo pasando del Este al Oeste,
en las colinas.

Mi agitada alma
vió el paisaje urbano convertirse en alas
quemadas en el elevado cielo
en nidales de jolgorio y de alegría.

El jardín nos da sus sabores,
equilibra también el aire bajo las calles,
las palomas de la catedral
empapan de electricidad su plumaje
sintiendo como expira
el sol en las garras de la tarde.

En la montaña una luz
que la nostalgia anticipó,
visión que conservo del día actual,
estoy para registrarla en la memoria
mirando fijamente a los ojos del futuro.

Tanta elocuencia en el tiempo. Tanta profundidad del verso. Hermoso poema nos has brindado. Un gusto leerte. Mis estrellas.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba