cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
PAISAJE
De ti me enamoró el paisaje de esos
ojos de lucero, sus volcancitos
apretados, cinturita como
ae avispa, ese caminito
de curvitas hacia
la ciudad de mis embelesos.
Dicen que el mirar constante de un
paisaje, pierde el interés y la
dimensión de su belleza.
Pero en mí caso lo
tengo dibujado en
mí mente
en tu ausencia muy presente, hasta
cuando regresas de tus compras.
Es cierto que ese brillo de luceros no es
el mismo, tu cinturita se ha
engruezado un poquito, tus
volcancitos están
bastante apagaditos,
esas curvitas ya no son tan peligrosas,
la ciudad de mi embeleso también
es otra cosa.
En la sala de mi memoria se conserva
el paisaje copia exacta de la pintura
de mis recuerdos, paso obligado
donde lo miro cada instante;
intocada, solemne, pero
el original, siempre me tiene enamorado.
De ti me enamoró el paisaje de esos
ojos de lucero, sus volcancitos
apretados, cinturita como
ae avispa, ese caminito
de curvitas hacia
la ciudad de mis embelesos.
Dicen que el mirar constante de un
paisaje, pierde el interés y la
dimensión de su belleza.
Pero en mí caso lo
tengo dibujado en
mí mente
en tu ausencia muy presente, hasta
cuando regresas de tus compras.
Es cierto que ese brillo de luceros no es
el mismo, tu cinturita se ha
engruezado un poquito, tus
volcancitos están
bastante apagaditos,
esas curvitas ya no son tan peligrosas,
la ciudad de mi embeleso también
es otra cosa.
En la sala de mi memoria se conserva
el paisaje copia exacta de la pintura
de mis recuerdos, paso obligado
donde lo miro cada instante;
intocada, solemne, pero
el original, siempre me tiene enamorado.