Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Paisajes de cantautor
Escuche el que tenga oído
este canto de mi boca,
que el oído no se toca
y es mi lira y su vahído.
No dejen una paloma
les saque del palomar,
ni deban por mi persona
a nadie lo que pagar.
Mantengan el alma asida
y empujen el remo al mar,
que un barco está a la salida
y es barco de navegar.
Mi mundo no es como el vuestro
y en el vuestro mi mundo es,
no cambio mi buen revés
por uno de mal secuestro,
El rico que hace su alarde
estampa en el labrador,
la deuda del cargador
por carga que llega tarde.
Y en eso, cuando el descanso
es bien que repone aliento,
nos viene con su jumento,
diciendo que ese remanso
termina en ese momento.
Yo sigo con mi canción
cantando a la verde hora,
madura para el patrón,
bordada para mi escora.
¡Ay jefe!, jefe del alma,
no siembre lo que se acaba,
que en sueños ya todo estaba
segado sobre mi palma.
Tampoco deje su espina
al punto de quien trabaja,
que beber, hasta su rima,
que sabe que es una alhaja.
Termina la mal jornada
cargados por el camino,
llevándonos la cebada
por otros algún comino.
No hay bueyes para el regreso
castigo del gran señor,
nos dijo con ojo exceso
que cargas no son honor,
y burros son los expresos
que cargan con su temblor.
Amo de pueblos y putas
no tiene ni la intención,
que suelen tener las rutas,
descansos para el perdón.
¡Arriba, vagos bandarras!
que el sol se nos va marchar,
dejar por esas guitarras
los cantos de ese vagar.
Me puse que enfurecido
y eché mano al cinturón,
diciendo, tal fue bebido,
¡pues beba la munición!
Y sigo en aquel camino
viviendo con lo mejor,
mujeres con su buen vino,
paisajes de cantautor.