También de las manos de ese bosque de la alegría, y de la venerable hoguera…
la buena hoguera, el altar de gaviotas y esas calles, los bullicios,
y el compañerismo, la filosofía…
aquellos pastos de toros de tinta azul, las promesas de las bahías brillantes…
y los poemas y las canciones de los caminos…
y la ciudad Santa con sus millones de pajarillos trompeta.