Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
En la medida que vuelo y que asciendo
me empiezan a desconocer los pájaros,
las gaviotas fruncen el ceño y por
un momento el cielo me tejió
una capa de golondrinas,
desconcertadas.
De aquí los barcos anclados al puerto
parecen hechos de juguete, la
bahía de azul profundo y los
cerros como colmenares humanos
por fin callan su ruido, por fin
cantan el silencio, que
busco en este vuelo.
El dolor, pequeñito. Y tu ausencia
parece echa de papel, la soledad
no me toca y solo¡ ayer¡ , me tenia
en su foso , amarrado de pies
y manos, agusanada la boca
y los ojos, y.. mi corazón
hirviendo en un caldero.
Que libertad tan manifiesta, que
suspiro más brillante, que pequeños
se ven todos desde aquí, que pequeña
te ves tú y tu amor en el suelo es apenas
un color como tantos otros, que
ya no recuerdo.
Cada vez más alto, hasta la ¡ Crista¡ quiero
Llegar a la bóveda del cielo, a sentarme
En la estratosfera y contemplar, un
pájaro de fuego quiero ser, con
plumas doradas y ojos de lava, con
garras de oro y pico de plata.
A ver si así luzco bien para ti, a ver si
así te das vuelta y me miras. Tú y
Tu melena dorada, tú y tus ojos
que me secaron, tú y tus besos
virulentos.
Aquí no me tocas, aquí tengo alas para
huir de ti, aquí tengo las
alturas para ¡No¡ sentir tu aroma
otra vez.
En pájaro, si
en pájaro, con alas de fuego
con ojos de lava, con garras de oro y pico
de plata.
A ver si así, te das vuelta y me miras.