Por ciegos y tristes ojos
el círculo rojo siempre se encoge;
por cielos grises y dudosos
el tímido rayo siempre se rompe.
Titubeos y nervios
desvelan las acciones
que nuestra mente amarra;
risueños del viento
los pájaros se esconden,
para evitar que el rayo les parta.
el círculo rojo siempre se encoge;
por cielos grises y dudosos
el tímido rayo siempre se rompe.
Titubeos y nervios
desvelan las acciones
que nuestra mente amarra;
risueños del viento
los pájaros se esconden,
para evitar que el rayo les parta.