Pájaros Nocturnos

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal
Es de noche otra vez,

de vez en cuando me doy cuenta

que ha llegado la oscuridad,

no me importan ya

ni los términos ni los inicios,

la luz ya no está.


Se quedaron los pájaros nocturnos

engarzados en sus ramas,

yo discuto con ellos

cada una de las razones

de mi desvelo,

ellos no preguntan nada,

ellos no responden nada,

no devuelven mi mirada lejana.


Ausentes y presentes

a sus ramas aferrados

engarzados,

como este recuerdo que no se sana,

pájaros nocturnos,

ellos no preguntan nada,

ellos no responden nada,

no devuelven mi mirada lejana.



Solo sus ojos brillan en tu noche.


La pena madura

como el más fastuoso de los frutos,

en este tu huerto lejano,

en medio de un verano frio

de vientos sonámbulos,

la locura baila en mis ojos,

pero son mis ojos,

son mis pájaros nocturnos

que no preguntan ni responden

nada.


A veces creo que susurran

que es tu ausencia la razón de su existencia,

y yo siento frió,

y tapo mis oídos con las manos

y me recojo en un arrullo

que creo que es tuyo,

lo creo,

lo creo por un momento

y lo vivo,

y temo de los pájaros,

y respondo a ellos NO,

NO

NO

NO,

y me sobran las razones

para negarlos,

y se las grito como si fueran balas,

pero,

ellos no preguntan nada,

ellos no responden

nada,

mi mirada quedara

lejana.
 
Última edición:
Es de noche otra vez,

de vez en cuando me doy cuenta

que ha llegado la oscuridad,

no me importan ya

ni los términos ni los inicios,

la luz ya no está.


Se quedaron los pájaros nocturnos

engarzados en sus ramas,

yo discuto con ellos

cada una de las razones

de mi desvelo,

ellos no preguntan nada,

ellos no responden nada,

no devuelven mi mirada lejana.


Ausentes y presentes

a sus ramas aferrados

engarzados,

como este recuerdo que no se sana,

pájaros nocturnos,

ellos no preguntan nada,

ellos no responden nada,

no devuelven mi mirada lejana.



Solo sus ojos brillan en tu noche.


La pena madura

como el más fastuoso de los frutos,

en este tu huerto lejano,

en medio de un verano frio

de vientos sonámbulos,

la locura baila en mis ojos,

pero son mis ojos,

son mis pájaros nocturnos

que no responden ni preguntan

nada.


A veces creo que susurran

que es tu ausencia la razón de su existencia,

y yo siento frio,

y tapo mis oídos con las manos

y me recojo en un arrullo

que creo que es tuyo,

lo creo,

lo creo por un momento

y lo vivo,

y temo de los pájaros,

y respondo a ellos NO,

NO

NO

NO,

y me sobran las razones

para negarlo,

y se las grito como si fueran balas,

pero,

ellos no responden nada,

ellos no preguntan

nada.
Divinas letras hermosa inspiración, gracias por compartir.
 
Es de noche otra vez,

de vez en cuando me doy cuenta

que ha llegado la oscuridad,

no me importan ya

ni los términos ni los inicios,

la luz ya no está.


Se quedaron los pájaros nocturnos

engarzados en sus ramas,

yo discuto con ellos

cada una de las razones

de mi desvelo,

ellos no preguntan nada,

ellos no responden nada,

no devuelven mi mirada lejana.


Ausentes y presentes

a sus ramas aferrados

engarzados,

como este recuerdo que no se sana,

pájaros nocturnos,

ellos no preguntan nada,

ellos no responden nada,

no devuelven mi mirada lejana.



Solo sus ojos brillan en tu noche.


La pena madura

como el más fastuoso de los frutos,

en este tu huerto lejano,

en medio de un verano frio

de vientos sonámbulos,

la locura baila en mis ojos,

pero son mis ojos,

son mis pájaros nocturnos

que no responden ni preguntan

nada.


A veces creo que susurran

que es tu ausencia la razón de su existencia,

y yo siento frio,

y tapo mis oídos con las manos

y me recojo en un arrullo

que creo que es tuyo,

lo creo,

lo creo por un momento

y lo vivo,

y temo de los pájaros,

y respondo a ellos NO,

NO

NO

NO,

y me sobran las razones

para negarlo,

y se las grito como si fueran balas,

pero,

ellos no responden nada,

ellos no preguntan

nada.
Y ellos no preguntan nada, porque son conscientes del dolor de la respuesta...y se sumergen en la oscuridad, propicia para recordar, y necesaria para olvidar.
Me ha encantado tu poema...Creo que jaulas nos faltan a todos para encerrar a nuestros pájaros nocturnos...y aun a las pájaras que nos dejan sin fuerza...
Saludos.
 

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