BejaranoLuis
Poeta recién llegado
Pájaros sobre la cabeza
Amaral,
la sed existe
Hay cuerpos a la espera
de tu sangre
igual que mi cuello
de tus decepciones
Quiero convertir en droga
todo lo que propones
regocijarme con el poder destituido
lamerte con mis piernas aboral
para que seas mansa
luego líquida
más tarde, podré inyectarme contigo.
No seas cruel y hazte a un lado
viajamos por una pequeña parte del inframundo
así puedo ser algo posible
y tú, el brutal orgasmo
constantemente
por comprender la voz y el uso equivocado
universos paralelos
tu sombra que sin manos hambrientas
reluce todavía.
Eres el mar y no lo sabes
Eres una forma al fin y al cabo
espiral, acantilada, puñal
Todo lo que simbolice una bestia de ímpetu masivo
en su posición de entrega
soberbia pura
¿Estás ahí? ¿Estás oyendo, mujer hiriente?
Somos un tatuaje simple y corriente
que busca sin mover un solo dedo
la idea que sobrevuele una palabra
un incendio
haz hecho eterno este vicio
la supremacía orgiástica sobre lo espíritu
con el que tirar una tras otra
abajo las cabezas de su propio deseo
solitario en compañía
no soy más que excusas de mal agüero
infiel como la ruta del sol
¿Qué esperabas de mí?
¿Qué cosas?
Amaral, demasiadas cosas,
hay poetas y hay mendigos, hay misterio
estoy a tientas
voy a rodear lo novedosa que presentas
con mi agrio manojo de hiedras
apretaré tus cavidades
a fin de obtener un zumo infinito
suavemente, lo extraigo con lo que queda
lo puedo beber así, boca arriba del tumulto
danzando hacia el espacio triunfante este día
mírame el rostro, mujer quimera,
un poco de tu canto de navaja
ahora más roto perfecto preciso
ese que tal vez sacie
de una vez lo que soy en dislate
ese canto vorágine que brota de tu alma
libre de tus codos, de tu vientre, de tus vértebras
Amaral,
la sed existe
Hay cuerpos a la espera
de tu sangre
igual que mi cuello
de tus decepciones
Quiero convertir en droga
todo lo que propones
regocijarme con el poder destituido
lamerte con mis piernas aboral
para que seas mansa
luego líquida
más tarde, podré inyectarme contigo.
No seas cruel y hazte a un lado
viajamos por una pequeña parte del inframundo
así puedo ser algo posible
y tú, el brutal orgasmo
constantemente
por comprender la voz y el uso equivocado
universos paralelos
tu sombra que sin manos hambrientas
reluce todavía.
Eres el mar y no lo sabes
Eres una forma al fin y al cabo
espiral, acantilada, puñal
Todo lo que simbolice una bestia de ímpetu masivo
en su posición de entrega
soberbia pura
¿Estás ahí? ¿Estás oyendo, mujer hiriente?
Somos un tatuaje simple y corriente
que busca sin mover un solo dedo
la idea que sobrevuele una palabra
un incendio
haz hecho eterno este vicio
la supremacía orgiástica sobre lo espíritu
con el que tirar una tras otra
abajo las cabezas de su propio deseo
solitario en compañía
no soy más que excusas de mal agüero
infiel como la ruta del sol
¿Qué esperabas de mí?
¿Qué cosas?
Amaral, demasiadas cosas,
hay poetas y hay mendigos, hay misterio
estoy a tientas
voy a rodear lo novedosa que presentas
con mi agrio manojo de hiedras
apretaré tus cavidades
a fin de obtener un zumo infinito
suavemente, lo extraigo con lo que queda
lo puedo beber así, boca arriba del tumulto
danzando hacia el espacio triunfante este día
mírame el rostro, mujer quimera,
un poco de tu canto de navaja
ahora más roto perfecto preciso
ese que tal vez sacie
de una vez lo que soy en dislate
ese canto vorágine que brota de tu alma
libre de tus codos, de tu vientre, de tus vértebras