Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Palabra Muda
Como la tierra siempre en el viaje eterno
llego al cielo coloreado con la nube que vuela
y en una vuelta del sol me iré.
¿Voy dónde? No sé.
Arrastro mi esperanza,
por esa razón grito
y en el infierno de mi deseo
mi corazón cree en el aplauso
del fuego del recuerdo.
¿Es realmente mi locura apasionada
producto del besarse sin labios
en el insomnio de una boca
que bebe los sueños sin abrazos
bajo el cielo?.
Sigo el cauce del río,
la tormenta en mi cerebro gira
arando el firmamento
y cosechando en el viento.
Oigo la voz de un ángel invisible
presente a veces en mí,
el eco del pasado muere en mi memoria.
¿Por qué deseamos ardientemente
ese abismo de pensarnos
si la mitad de la existencia
es una palabra muda?
En el río el cadáver del fuego
y la tristeza impotente
de las mariposas de la noche.
Como la tierra siempre en el viaje eterno
llego al cielo coloreado con la nube que vuela
y en una vuelta del sol me iré.
¿Voy dónde? No sé.
Arrastro mi esperanza,
por esa razón grito
y en el infierno de mi deseo
mi corazón cree en el aplauso
del fuego del recuerdo.
¿Es realmente mi locura apasionada
producto del besarse sin labios
en el insomnio de una boca
que bebe los sueños sin abrazos
bajo el cielo?.
Sigo el cauce del río,
la tormenta en mi cerebro gira
arando el firmamento
y cosechando en el viento.
Oigo la voz de un ángel invisible
presente a veces en mí,
el eco del pasado muere en mi memoria.
¿Por qué deseamos ardientemente
ese abismo de pensarnos
si la mitad de la existencia
es una palabra muda?
En el río el cadáver del fuego
y la tristeza impotente
de las mariposas de la noche.
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