Javier Lorenzo
Poeta recién llegado
Palabras de papel, todas,
de papel
que se queman ante el menor
destello de una verdad.
Fogata de los minutos
que gotean como metal fundido,
solo siento el calor
de palabras que se queman,
quise enunciar una nueva vida
y se me quema el pasado
sin nacer futuro alguno.
Palabras más, palabras menos,
no pretendo intentarlo ya
dejaré la inmortalidad
para los imbéciles que jamás
sintieron soles ante
una dulce muerte.
Porque siempre se trata de morir,
una y otra vez,
morir para poder resucitar,
o resucitar para poder morir
de nuevo.
Se queman las palabras
entonces,
brevedad dialéctica,
papel pintado de sentidos
que se queman una
y otra vez,
naciendo y muriendo
simultáneamente
verdades mentirosas,
y revisar alguna vez las palabras,
fealdad de un simultáneamente
en medio de un poema.
Poema que se quema, destino
de cenizas, poéticas polillas
que maquillarán algún viento,
alguna vez,
y futuro entonces, al fin
futuro,
fuegos en palabras de papel
templando esperanzas
de resurrección.
de papel
que se queman ante el menor
destello de una verdad.
Fogata de los minutos
que gotean como metal fundido,
solo siento el calor
de palabras que se queman,
quise enunciar una nueva vida
y se me quema el pasado
sin nacer futuro alguno.
Palabras más, palabras menos,
no pretendo intentarlo ya
dejaré la inmortalidad
para los imbéciles que jamás
sintieron soles ante
una dulce muerte.
Porque siempre se trata de morir,
una y otra vez,
morir para poder resucitar,
o resucitar para poder morir
de nuevo.
Se queman las palabras
entonces,
brevedad dialéctica,
papel pintado de sentidos
que se queman una
y otra vez,
naciendo y muriendo
simultáneamente
verdades mentirosas,
y revisar alguna vez las palabras,
fealdad de un simultáneamente
en medio de un poema.
Poema que se quema, destino
de cenizas, poéticas polillas
que maquillarán algún viento,
alguna vez,
y futuro entonces, al fin
futuro,
fuegos en palabras de papel
templando esperanzas
de resurrección.