Tras los claros espejos
veo el índigo de un cielo.
veo el índigo de un cielo.
PALABRAS PARA DELINEAR SURCOS CURVADOS
(I)
Desaparecer en compases de espumas,
en un solo mar arterial que envolviendo
quiere platear con lápiz todos los vientos
deseando llenarme de árboles desatados.
Saltos de venas en desequilibrios de voces,
manuscritos de ruinas pasadas e interiores.
¡No voy a ser tu noche!...
Pues las escalas del tiempo perpetuo
son horas no sabidas, ni aprehendidas.
Traigo amalgamas tristes en mis ojos
lunas ciegas de tormentas oscuras
que cierran los oídos a la música interna
cuando el ángel de los pies quemados
deja su violín en serenatas fugadas.
¡No quiero detener a la noche!
Siluetas lívidas de lengua herida
querría, sí, cambiar la efigie de un sueño.
Y en ese instante extenderme abierto
por las hilazas espirales de los recuerdo vacíos
donde disipar las errátiles motas de los rumbos.
(II)
Así:
Y con la palabra delinear surcos curvados
para licuar con la boca el firmamento
de mis calles abiertas por líneas puras
que dejaron en sus latidos noches claras.
Una manera cepillada para sangrar
entre la ternura de una vorágine humana
que arde entre advertencias sinceras
aunque el látigo sea laceración de entrañas.
Ato pues la palabra a mi pecho liquido
dejo que las uñas se derrochen en trenzas,
plumas que son reliquias de sentimientos,
pues mi deseo es el verbo de las brumas veladas.
Y cuando la extrema noche se acusa, voy
cruzo con suavidad tus bordes cuajados
hasta llegar al efecto intersticial del clamor
sentimiento que recoge el níveo lienzo del sosiego.
Entonces me habla la flor sonriente, la hoja desprendida
estructurando gestos en una farándula de imágenes
que como gotas estrelladas hilan la realidad suprema:
un insomnio que consume a las marionetas del tiempo.
* * * * * * *
luzyasbsenta
Fue un sueño desde la cama de los trajes blancos; vitral para que bajo las aguas de Cronos
los lirios florezcan entre las horas pálidas; siendo pecho líquido, espejo para mirar hacia
el frágil velo de lo prohibido…
en un solo mar arterial que envolviendo
quiere platear con lápiz todos los vientos
deseando llenarme de árboles desatados.
Saltos de venas en desequilibrios de voces,
manuscritos de ruinas pasadas e interiores.
¡No voy a ser tu noche!...
Pues las escalas del tiempo perpetuo
son horas no sabidas, ni aprehendidas.
Traigo amalgamas tristes en mis ojos
lunas ciegas de tormentas oscuras
que cierran los oídos a la música interna
cuando el ángel de los pies quemados
deja su violín en serenatas fugadas.
¡No quiero detener a la noche!
Siluetas lívidas de lengua herida
querría, sí, cambiar la efigie de un sueño.
Y en ese instante extenderme abierto
por las hilazas espirales de los recuerdo vacíos
donde disipar las errátiles motas de los rumbos.
(II)
Así:
Y con la palabra delinear surcos curvados
para licuar con la boca el firmamento
de mis calles abiertas por líneas puras
que dejaron en sus latidos noches claras.
Una manera cepillada para sangrar
entre la ternura de una vorágine humana
que arde entre advertencias sinceras
aunque el látigo sea laceración de entrañas.
Ato pues la palabra a mi pecho liquido
dejo que las uñas se derrochen en trenzas,
plumas que son reliquias de sentimientos,
pues mi deseo es el verbo de las brumas veladas.
Y cuando la extrema noche se acusa, voy
cruzo con suavidad tus bordes cuajados
hasta llegar al efecto intersticial del clamor
sentimiento que recoge el níveo lienzo del sosiego.
Entonces me habla la flor sonriente, la hoja desprendida
estructurando gestos en una farándula de imágenes
que como gotas estrelladas hilan la realidad suprema:
un insomnio que consume a las marionetas del tiempo.
* * * * * * *
luzyasbsenta
Fue un sueño desde la cama de los trajes blancos; vitral para que bajo las aguas de Cronos
los lirios florezcan entre las horas pálidas; siendo pecho líquido, espejo para mirar hacia
el frágil velo de lo prohibido…
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