Palabras que nos dan vida
y palabras que nos matan.
Un “te amo” susurrado puede encender un corazón,
y un “terminamos” dejarlo hecho cenizas.
Palabras llenas de amor,
palabras envenenadas de mentiras,
palabras que acarician la empatía
o se disfrazan de hipocresía.
Son hilos invisibles que nos atan al mundo,
pueden levantar del lodo
o empujarnos al abismo más profundo.
Me enamoré de palabras
que fluían como ríos de fuego en mis oídos,
miles de “te amo” danzando en mi sangre,
pero también dejé de creer en el amor
por los ecos de palabras huecas:
“Tal vez dolió, no eres tú, soy yo”.
Son dagas que atraviesan el corazón,
marcas que no se borran,
huellas que acompañan la vida entera.
Porque las palabras, solas, son aire;
solo cuando se visten de acción
adquieren la fuerza de un mundo,
la potencia de un huracán que puede levantar imperios,
hundir océanos, encender el alma o dejarla en ruinas,
transformar los silencios en gritos,
y hacer que un simple susurro quede tatuado para siempre
en los rincones más oscuros y luminosos de nuestra existencia.
-Dior
y palabras que nos matan.
Un “te amo” susurrado puede encender un corazón,
y un “terminamos” dejarlo hecho cenizas.
Palabras llenas de amor,
palabras envenenadas de mentiras,
palabras que acarician la empatía
o se disfrazan de hipocresía.
Son hilos invisibles que nos atan al mundo,
pueden levantar del lodo
o empujarnos al abismo más profundo.
Me enamoré de palabras
que fluían como ríos de fuego en mis oídos,
miles de “te amo” danzando en mi sangre,
pero también dejé de creer en el amor
por los ecos de palabras huecas:
“Tal vez dolió, no eres tú, soy yo”.
Son dagas que atraviesan el corazón,
marcas que no se borran,
huellas que acompañan la vida entera.
Porque las palabras, solas, son aire;
solo cuando se visten de acción
adquieren la fuerza de un mundo,
la potencia de un huracán que puede levantar imperios,
hundir océanos, encender el alma o dejarla en ruinas,
transformar los silencios en gritos,
y hacer que un simple susurro quede tatuado para siempre
en los rincones más oscuros y luminosos de nuestra existencia.
-Dior