Ecos ensordecidos
navegantes de la noche
lujuria matutina rondando tus orejas
caricia lasciva que se pierde
entre tus piernas, y en tu deseo.
Palabras, nada más que palabras.
Mentiras infames
reclamos e insistencia
lengua traidora y retadora
volcán de pasión y deseo
que divagan suavemente
en el torso liberto
de tu vientre hambriento.
Pero no te equivoque
mi boca habla y nada más,
palabras, nada más que palabras
son solo el eco
de tus propios pensamientos,
dicen lo que deseas
lo que no te atreves a confesar,
te desnudan en el espejo
de tu propia intimidad.
Ruedan por los labios humedecidos
preñados por el fuego,
por los pechos erguidos y firmes
dispuestos a dar su mejor batalla.
Poco importa lo que dicen
poco importa el eco de la voz
porque finalmente, son solo
palabras y nada más que palabras.
Acarician tu espalda
ruedan con sutil detalles
hasta el encuentro
con las nalgas voluptuosas
y ese delicioso diamante escondido.
Te hacen arquear de ganas
de metáforas revueltas
de contradicciones
de ironía, y traición
de alegría y de paz.
Te miento y te humillo
con palabras que te inventan,
con tu propio deseo
al descubierto
con tus ganas en cada rima.
Poco importa lo que dicen
poco importa el eco de la voz
porque finalmente son solo
palabras y nada más que palabras.
Fantom
navegantes de la noche
lujuria matutina rondando tus orejas
caricia lasciva que se pierde
entre tus piernas, y en tu deseo.
Palabras, nada más que palabras.
Mentiras infames
reclamos e insistencia
lengua traidora y retadora
volcán de pasión y deseo
que divagan suavemente
en el torso liberto
de tu vientre hambriento.
Pero no te equivoque
mi boca habla y nada más,
palabras, nada más que palabras
son solo el eco
de tus propios pensamientos,
dicen lo que deseas
lo que no te atreves a confesar,
te desnudan en el espejo
de tu propia intimidad.
Ruedan por los labios humedecidos
preñados por el fuego,
por los pechos erguidos y firmes
dispuestos a dar su mejor batalla.
Poco importa lo que dicen
poco importa el eco de la voz
porque finalmente, son solo
palabras y nada más que palabras.
Acarician tu espalda
ruedan con sutil detalles
hasta el encuentro
con las nalgas voluptuosas
y ese delicioso diamante escondido.
Te hacen arquear de ganas
de metáforas revueltas
de contradicciones
de ironía, y traición
de alegría y de paz.
Te miento y te humillo
con palabras que te inventan,
con tu propio deseo
al descubierto
con tus ganas en cada rima.
Poco importa lo que dicen
poco importa el eco de la voz
porque finalmente son solo
palabras y nada más que palabras.
Fantom