No hay nada. Salto
al vacío, y una dentellada.
Fabricas con elegancia
mitos decaídos: su aroma
nocturnea el palacio oriundo.
Vuelvo mirada a la congelación
de la sangre, que invita, reflexionada,
a su suspensión definitiva: alteras
el desorden con violentas fragancias.
Más llama para el enemigo.
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