Dibújame,
pero no con tinta ni carbón,
sino con tus labios encendidos,
que cada trazo sea un susurro
y cada sombra, un suspiro tembloroso.
Muéstrame el universo
a través del brillo en tus pupilas,
déjame saborear tus besos
como si fueran frutos prohibidos
nacidos solo para mí.
Cuando tus manos me encuentran,
dejamos de ser dos,
y nos volvemos un solo temblor,
una sola llama,
un solo aliento envuelto en deseo.
No me importaría seguirte hasta lo más hondo del fuego
si en tu abrazo encuentro mi refugio.
Deja que la dulzura de tus dedos
se derrame lentamente sobre mi piel,
como miel tibia al caer sobre la flor abierta.
Regálame besos sin nombre,
haz constelaciones entre mis cabellos
y forma galaxias en mi espalda
con tus caricias que laten como estrellas.
Tu cuerpo junto al mío
es la música que mi alma ha esperado.
Dime que me sientes,
que cada rincón de mí te pertenece,
que soy río donde apagas tu sed,
hogar donde descansas tus secretos.
Acércate más,
tan cerca que tu respiración se mezcle con la mía,
tan profundo que el eco de tu piel
se quede a vivir en la mía.
Hazme tu obra eterna,
píntame tan llena de vida y de fuego
que hasta Van Gogh se incline,
ciego ante la pasión que tú derramas sobre mí.
Hazme lienzo y deseo,
hazme piel que arde,
hazme templo sagrado donde tu alma se arrodille.
Fúndete conmigo hasta que el universo desaparezca,
y solo quede este incendio... y nosotros dentro.
-Dior
pero no con tinta ni carbón,
sino con tus labios encendidos,
que cada trazo sea un susurro
y cada sombra, un suspiro tembloroso.
Muéstrame el universo
a través del brillo en tus pupilas,
déjame saborear tus besos
como si fueran frutos prohibidos
nacidos solo para mí.
Cuando tus manos me encuentran,
dejamos de ser dos,
y nos volvemos un solo temblor,
una sola llama,
un solo aliento envuelto en deseo.
No me importaría seguirte hasta lo más hondo del fuego
si en tu abrazo encuentro mi refugio.
Deja que la dulzura de tus dedos
se derrame lentamente sobre mi piel,
como miel tibia al caer sobre la flor abierta.
Regálame besos sin nombre,
haz constelaciones entre mis cabellos
y forma galaxias en mi espalda
con tus caricias que laten como estrellas.
Tu cuerpo junto al mío
es la música que mi alma ha esperado.
Dime que me sientes,
que cada rincón de mí te pertenece,
que soy río donde apagas tu sed,
hogar donde descansas tus secretos.
Acércate más,
tan cerca que tu respiración se mezcle con la mía,
tan profundo que el eco de tu piel
se quede a vivir en la mía.
Hazme tu obra eterna,
píntame tan llena de vida y de fuego
que hasta Van Gogh se incline,
ciego ante la pasión que tú derramas sobre mí.
Hazme lienzo y deseo,
hazme piel que arde,
hazme templo sagrado donde tu alma se arrodille.
Fúndete conmigo hasta que el universo desaparezca,
y solo quede este incendio... y nosotros dentro.
-Dior