Diviso a lo lejos la pálida sonrisa del temor.
Se acerca, cada vez más cerca está,
y me hace perder el control.
Se cuela entre mis dedos,
se aleja, no vuelve.
No, no vuelve,
pero por las dudas,
no la espero.
Las penumbras se adueñan
y toman de rehén a mis pensamientos.
Son el fruto de lo interno,
son los hijos de mis sueños.
En otras palabras,
son Ángeles en el infierno.
Vuelan las hojas,
ocres porciones de una vida.
Toman distintas direcciones,
donde el viento las dirija.
Mezcla de emociones,
Se dispersan, se reencuentran,
chocan y se hacen trizas.
Vagan entre interpretaciones
con cara de desdicha.
Ahí está nuevamente,
diviso esa sonrisa
Se acerca, cada vez más cerca está,
y me hace perder el control.
Se cuela entre mis dedos,
se aleja, no vuelve.
No, no vuelve,
pero por las dudas,
no la espero.
Las penumbras se adueñan
y toman de rehén a mis pensamientos.
Son el fruto de lo interno,
son los hijos de mis sueños.
En otras palabras,
son Ángeles en el infierno.
Vuelan las hojas,
ocres porciones de una vida.
Toman distintas direcciones,
donde el viento las dirija.
Mezcla de emociones,
Se dispersan, se reencuentran,
chocan y se hacen trizas.
Vagan entre interpretaciones
con cara de desdicha.
Ahí está nuevamente,
diviso esa sonrisa