marquelo
Negrito villero
Ven amor siéntate en nuestra mesa
Y empecemos por las sobras
Con ese afán que nunca orilla
Con ese manto de sangre que siempre
dibuja una rosa muerta
AHORA MIDO LA TEMPERATURA DEl
AMOR
EN DOS HORNOS DE PAN Y ME HABLA.
Es como la aguja del invierno que coce las
palabras
Te hace olvidar de tus cabellos y te deja
ese viento
Que todo lo borra
Y te enseña a extraviarse
Por las noches
el invierno fosforece con
sus senos blancos que titilan despertando
Una estrella se abre como una puerta
Y tú preguntas por cualquier amor que
aún esté dormido
Para sentarte a su lado, quedo, como
esperando a que te coloquen la primera
venda de una cura.
DEJA QUE ME DESVISTA PORQUE EL VERANO AÚN
NO ES UNA LEY IMPUESTA
Y como la carne es una pared que se deja
arrebasar por la sangre
Los ojos saltan siempre hacia el cielo para
tratar de salvarse
Y cada vez que salta, se hace más ella
No se lastima
Porque su nombre es un túnel que lleva a
su luz
Y la tierra se aplana con cada salto
Y hace camino
Y tú de lejos, la ves, y aromas su salto
Y en tu boca
La saliva se junta y nace un nombre
Como un deja vu que endereza tu día.
COMIENZA A SUBIR POR SU NOMBRE
COMO SI FUESE UNA ESCALERA DE TRABAJO QUE SE DEJA UN LUNES CUALQUIERA
Y explora las cavidades de sus palabras
Para que entres en ella luego de una
jornada laboral
Y estírala para que tengan una dimensión
de boca.
Y empecemos por las sobras
Con ese afán que nunca orilla
Con ese manto de sangre que siempre
dibuja una rosa muerta
AHORA MIDO LA TEMPERATURA DEl
AMOR
EN DOS HORNOS DE PAN Y ME HABLA.
Es como la aguja del invierno que coce las
palabras
Te hace olvidar de tus cabellos y te deja
ese viento
Que todo lo borra
Y te enseña a extraviarse
Por las noches
el invierno fosforece con
sus senos blancos que titilan despertando
Una estrella se abre como una puerta
Y tú preguntas por cualquier amor que
aún esté dormido
Para sentarte a su lado, quedo, como
esperando a que te coloquen la primera
venda de una cura.
DEJA QUE ME DESVISTA PORQUE EL VERANO AÚN
NO ES UNA LEY IMPUESTA
Y como la carne es una pared que se deja
arrebasar por la sangre
Los ojos saltan siempre hacia el cielo para
tratar de salvarse
Y cada vez que salta, se hace más ella
No se lastima
Porque su nombre es un túnel que lleva a
su luz
Y la tierra se aplana con cada salto
Y hace camino
Y tú de lejos, la ves, y aromas su salto
Y en tu boca
La saliva se junta y nace un nombre
Como un deja vu que endereza tu día.
COMIENZA A SUBIR POR SU NOMBRE
COMO SI FUESE UNA ESCALERA DE TRABAJO QUE SE DEJA UN LUNES CUALQUIERA
Y explora las cavidades de sus palabras
Para que entres en ella luego de una
jornada laboral
Y estírala para que tengan una dimensión
de boca.
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