Sin mirar se miran:
dos colinas de viento,
dos sonrisas de humo,
dos heridas de agua.
Temen y se temen.
Se aman sin amarse.
Ternura hacia dentro,
ausencia hacia fuera
y una lluvia fría
de acero y derrota
para no encontrarse.
Inocentes culpables
soñando los sueños,
guardando el sonido
de extrañas palabras.
Sin hablar se entiende.
Sin amar se aman.
Ruedan por los filos
de todas las prisiones,
alas sin alas,
dos palomas blancas.
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