infeliz?
Feliz
Cuando el viento del fin comience a enloqueceros,
vuestros gritos de hierro, serán grises forjados.
Los dientes que os mutilan, que mostráis orgullosos,
sólo serán cadenas, ensartados y sucios,
que horaden el camino hacia lo eterno.
Vuestros palos de ciego, siempre los sufren otros
y las astillas queman vuestros ojos,
como inertes pavesas de aluminio.
No sois los negros pavos que se inflan,
pero tampoco elevan blancas alas, vuestras pesadas almas.
Si una culebra cae a un pozo, no muere,
porque vive entre el musgo y las raíces,
y corrompe las piedras sobre el agua.
Así una luz nos tiende su abrazo de lianas,
vosotros cortáis troncos, que sepulten el tiempo,
para albergar, oscuros, un futuro de hongos.
Yo estoy mirando allí, desde las copas,
y me he visto con palos y con dientes,
pero yo no soy malo si lo intento,
y sé que no intentarlo sí que es malo.
A esas hienas que comen, de sus propios congéneres
los pies, para tener permiso de lo alto,
mientras el suelo sordo, retumba siempre en vano.
vuestros gritos de hierro, serán grises forjados.
Los dientes que os mutilan, que mostráis orgullosos,
sólo serán cadenas, ensartados y sucios,
que horaden el camino hacia lo eterno.
Vuestros palos de ciego, siempre los sufren otros
y las astillas queman vuestros ojos,
como inertes pavesas de aluminio.
No sois los negros pavos que se inflan,
pero tampoco elevan blancas alas, vuestras pesadas almas.
Si una culebra cae a un pozo, no muere,
porque vive entre el musgo y las raíces,
y corrompe las piedras sobre el agua.
Así una luz nos tiende su abrazo de lianas,
vosotros cortáis troncos, que sepulten el tiempo,
para albergar, oscuros, un futuro de hongos.
Yo estoy mirando allí, desde las copas,
y me he visto con palos y con dientes,
pero yo no soy malo si lo intento,
y sé que no intentarlo sí que es malo.
A esas hienas que comen, de sus propios congéneres
los pies, para tener permiso de lo alto,
mientras el suelo sordo, retumba siempre en vano.