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Palpitaciones (en una tierra sin nombre)

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PALPITACIONES
(En una tierra sin nombre)


Desde un brusco despertar bajo palmeras azules

sobre las vírgenes palabras que nunca llegué a escribir

te convoco a tí, roca o espliego, nenúfar escondido

en esa profundidad de nácar.


Debe de ser la segunda quincena de desierto, tal vez domingo

hoy espero al vertiginoso dromedario que inunda el horizonte con sus risas

mientras cae la tarde en decúbito supino sobre la vestal dorada

y los rizos se te escapan, oh noche mía.


Desenvainemos pues los triángulos en los que palpitan las vísceras

todavía calientes de los libros que son polvo y olor de mejorana

veo a través del óculo deformado de unos labios recién besados

la paciente entrega de un cuerpo guillotinado.


Nunca habrá obscenidad en el desierto sólo rocas desgarradas

y esperas interminables entonando los silbidos de los vientos

los rostros son pergaminos y las manos sujetan a los niños

como flores sin respuesta.


Llega la noche mientras las dunas se desperezan voluptuosas

aúllo lastimero para agradar a los viejos chacales que me corean

hoy el periódico no informa acerca de mis famosos conciertos

el desierto es el olvido inevitable.


Clasifico mis instintos por edades y apenas me queda tiempo

roídas ya como el esófago de un faquir la piedras de los arcos arbotantes

y los pergaminos lascivos con iluminaciones azulmente doradas

ya no giran los antiguos facistoles.


Amanece en el desierto en cualquier declinación del sueño

amanece al igual que en la avenida difuminada por luces mercuriales

amanece en registros inaudibles que recitan los lagartos ocelados

el universo todo está en orden.





oscar-dominguez-paisaje-cosmico-cinco20.jpg




Ilust.: “Paisaje cósmico”. Óscar Domínguez (1938/39)
 
Muchas gracias, mi querido compañero, por tu generoso comentario. Me alegra que te hayan gustado estos versos, mostrando, sobre todo, una especial sensibilidad para este difícil terreno del surrealismo. Un cordial saludo,
miguel
 
PALPITACIONES
(En una tierra sin nombre)


Desde un brusco despertar bajo palmeras azules

sobre las vírgenes palabras que nunca llegué a escribir

te convoco a tí, roca o espliego, nenúfar escondido

en esa profundidad de nácar.


Debe de ser la segunda quincena de desierto, tal vez domingo

hoy espero al vertiginoso dromedario que inunda el horizonte con sus risas

mientras cae la tarde en decúbito supino sobre la vestal dorada

y los rizos se te escapan, oh noche mía.


Desenvainemos pues los triángulos en los que palpitan las vísceras

todavía calientes de los libros que son polvo y olor de mejorana

veo a través del óculo deformado de unos labios recién besados

la paciente entrega de un cuerpo guillotinado.


Nunca habrá obscenidad en el desierto sólo rocas desgarradas

y esperas interminables entonando los silbidos de los vientos

los rostros son pergaminos y las manos sujetan a los niños

como flores sin respuesta.


Llega la noche mientras las dunas se desperezan voluptuosas

aúllo lastimero para agradar a los viejos chacales que me corean

hoy el periódico no informa acerca de mis famosos conciertos

el desierto es el olvido inevitable.


Clasifico mis instintos por edades y apenas me queda tiempo

roídas ya como el esófago de un faquir la piedras de los arcos arbotantes

y los pergaminos lascivos con iluminaciones azulmente doradas

ya no giran los antiguos facistoles.


Amanece en el desierto en cualquier declinación del sueño

amanece al igual que en la avenida difuminada por luces mercuriales

amanece en registros inaudibles que recitan los lagartos ocelados

el universo todo está en orden.





oscar-dominguez-paisaje-cosmico-cinco20.jpg




Ilust.: “Paisaje cósmico”. Óscar Domínguez (1938/39)


Qué obra tan creativa, no sé qué tendrá el surrealismo que tanto me gusta...
A veces pienso que en mi cabeza las imágenes palpitan y se difuminan de un modo similar a lo que presentas y es por eso que capto y siento como si me brotara de dentro y con fuerza.

Me ha encantado la referencia a los facistoles. No sé muy bien si fue en la catedral de Sevilla el último que vi y me dejó fascinada.
Felicidades por la gran obra Miguel.

Siempre es un placer dejarse llevar por tus creaciones.

Un abrazo!

Palmira
 
Hola, Palmira: qué alegría verte de nuevo junto a mis versos. Desde luego compartimos idéntico amor por el surrealismo, en cualquiera de sus manifestaciones. Algún mecanismo oculto en nuestro cerebro se activa y abre la puerta a un disfrute especial ante esas manifestaciones artísticas. Y en poesía esa creación de imágenes surreales pone en conexión los espíritus que tienen esa afinidad de emoción. Es un enorme placer constatar que alguno de mis versos, de mis imágenes que, cada día más, surgen espontáneas de algún lugar remoto y desconocido, no activado intencionadamente, en mi mente, encuentran eco y sintonía en lectores como tú. Es verdaderamente emocionante. Un fraternal abrazo,
miguel
 
Hola, Darkness: una vez más tengo el gran placer de verte como lectora y comentadora de mis poemas. Muchísimas gracias. Me emocionan esos sentimientos que transmites con la lectura de mis versos; ojalá sea así siempre. Un cordial saludo,
miguel
 
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PALPITACIONES
(En una tierra sin nombre)


Desde un brusco despertar bajo palmeras azules

sobre las vírgenes palabras que nunca llegué a escribir

te convoco a tí, roca o espliego, nenúfar escondido

en esa profundidad de nácar.


Debe de ser la segunda quincena de desierto, tal vez domingo

hoy espero al vertiginoso dromedario que inunda el horizonte con sus risas

mientras cae la tarde en decúbito supino sobre la vestal dorada

y los rizos se te escapan, oh noche mía.


Desenvainemos pues los triángulos en los que palpitan las vísceras

todavía calientes de los libros que son polvo y olor de mejorana

veo a través del óculo deformado de unos labios recién besados

la paciente entrega de un cuerpo guillotinado.


Nunca habrá obscenidad en el desierto sólo rocas desgarradas

y esperas interminables entonando los silbidos de los vientos

los rostros son pergaminos y las manos sujetan a los niños

como flores sin respuesta.


Llega la noche mientras las dunas se desperezan voluptuosas

aúllo lastimero para agradar a los viejos chacales que me corean

hoy el periódico no informa acerca de mis famosos conciertos

el desierto es el olvido inevitable.


Clasifico mis instintos por edades y apenas me queda tiempo

roídas ya como el esófago de un faquir la piedras de los arcos arbotantes

y los pergaminos lascivos con iluminaciones azulmente doradas

ya no giran los antiguos facistoles.


Amanece en el desierto en cualquier declinación del sueño

amanece al igual que en la avenida difuminada por luces mercuriales

amanece en registros inaudibles que recitan los lagartos ocelados

el universo todo está en orden.





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Ilust.: “Paisaje cósmico”. Óscar Domínguez (1938/39)
Palpitos que se extienden desde la razon y dejan una dimension desvelada,
yo diria casi sagrada, donde la imaginacion es portento en esos horizontes
planteados. felicidades por el baile de bellas imagenes conceptuadas.
saludos amables de luzyabsenta
 
Como siempre que enjuicias mis poemas, querido Carlos, dejas plasmado tu acercamiento y acierto a lo que quiso ser el latido íntimo que los anima. Es una gran satisfacción para mí, como autor y compañero tuyo, encontrar esa respuesta en sintonía que aleja la soledad que siempre se teme expresándose en ese abstruso lenguaje de la poesía surrealista. Mi enorme agradecimiento por ello. Un abrazo,
miguel
 
PALPITACIONES
(En una tierra sin nombre)


Desde un brusco despertar bajo palmeras azules

sobre las vírgenes palabras que nunca llegué a escribir

te convoco a tí, roca o espliego, nenúfar escondido

en esa profundidad de nácar.


Debe de ser la segunda quincena de desierto, tal vez domingo

hoy espero al vertiginoso dromedario que inunda el horizonte con sus risas

mientras cae la tarde en decúbito supino sobre la vestal dorada

y los rizos se te escapan, oh noche mía.


Desenvainemos pues los triángulos en los que palpitan las vísceras

todavía calientes de los libros que son polvo y olor de mejorana

veo a través del óculo deformado de unos labios recién besados

la paciente entrega de un cuerpo guillotinado.


Nunca habrá obscenidad en el desierto sólo rocas desgarradas

y esperas interminables entonando los silbidos de los vientos

los rostros son pergaminos y las manos sujetan a los niños

como flores sin respuesta.


Llega la noche mientras las dunas se desperezan voluptuosas

aúllo lastimero para agradar a los viejos chacales que me corean

hoy el periódico no informa acerca de mis famosos conciertos

el desierto es el olvido inevitable.


Clasifico mis instintos por edades y apenas me queda tiempo

roídas ya como el esófago de un faquir la piedras de los arcos arbotantes

y los pergaminos lascivos con iluminaciones azulmente doradas

ya no giran los antiguos facistoles.


Amanece en el desierto en cualquier declinación del sueño

amanece al igual que en la avenida difuminada por luces mercuriales

amanece en registros inaudibles que recitan los lagartos ocelados

el universo todo está en orden.





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Ilust.: “Paisaje cósmico”. Óscar Domínguez (1938/39)
no es nada fácil idear cada imagen, pero la irrealidad hoy en día es un vital complemento, grato leerte
 
PALPITACIONES
(En una tierra sin nombre)


Desde un brusco despertar bajo palmeras azules

sobre las vírgenes palabras que nunca llegué a escribir

te convoco a tí, roca o espliego, nenúfar escondido

en esa profundidad de nácar.


Debe de ser la segunda quincena de desierto, tal vez domingo

hoy espero al vertiginoso dromedario que inunda el horizonte con sus risas

mientras cae la tarde en decúbito supino sobre la vestal dorada

y los rizos se te escapan, oh noche mía.


Desenvainemos pues los triángulos en los que palpitan las vísceras

todavía calientes de los libros que son polvo y olor de mejorana

veo a través del óculo deformado de unos labios recién besados

la paciente entrega de un cuerpo guillotinado.


Nunca habrá obscenidad en el desierto sólo rocas desgarradas

y esperas interminables entonando los silbidos de los vientos

los rostros son pergaminos y las manos sujetan a los niños

como flores sin respuesta.


Llega la noche mientras las dunas se desperezan voluptuosas

aúllo lastimero para agradar a los viejos chacales que me corean

hoy el periódico no informa acerca de mis famosos conciertos

el desierto es el olvido inevitable.


Clasifico mis instintos por edades y apenas me queda tiempo

roídas ya como el esófago de un faquir la piedras de los arcos arbotantes

y los pergaminos lascivos con iluminaciones azulmente doradas

ya no giran los antiguos facistoles.


Amanece en el desierto en cualquier declinación del sueño

amanece al igual que en la avenida difuminada por luces mercuriales

amanece en registros inaudibles que recitan los lagartos ocelados

el universo todo está en orden.





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Ilust.: “Paisaje cósmico”. Óscar Domínguez (1938/39)


Hermosísimo poema y paisaje, un abrazo Miguel!
 
PALPITACIONES
(En una tierra sin nombre)


Desde un brusco despertar bajo palmeras azules

sobre las vírgenes palabras que nunca llegué a escribir

te convoco a tí, roca o espliego, nenúfar escondido

en esa profundidad de nácar.


Debe de ser la segunda quincena de desierto, tal vez domingo

hoy espero al vertiginoso dromedario que inunda el horizonte con sus risas

mientras cae la tarde en decúbito supino sobre la vestal dorada

y los rizos se te escapan, oh noche mía.


Desenvainemos pues los triángulos en los que palpitan las vísceras

todavía calientes de los libros que son polvo y olor de mejorana

veo a través del óculo deformado de unos labios recién besados

la paciente entrega de un cuerpo guillotinado.


Nunca habrá obscenidad en el desierto sólo rocas desgarradas

y esperas interminables entonando los silbidos de los vientos

los rostros son pergaminos y las manos sujetan a los niños

como flores sin respuesta.


Llega la noche mientras las dunas se desperezan voluptuosas

aúllo lastimero para agradar a los viejos chacales que me corean

hoy el periódico no informa acerca de mis famosos conciertos

el desierto es el olvido inevitable.


Clasifico mis instintos por edades y apenas me queda tiempo

roídas ya como el esófago de un faquir la piedras de los arcos arbotantes

y los pergaminos lascivos con iluminaciones azulmente doradas

ya no giran los antiguos facistoles.


Amanece en el desierto en cualquier declinación del sueño

amanece al igual que en la avenida difuminada por luces mercuriales

amanece en registros inaudibles que recitan los lagartos ocelados

el universo todo está en orden.





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Ilust.: “Paisaje cósmico”. Óscar Domínguez (1938/39)


Ese desierto que puede ser de las pasiones a veces, pero que es un cultivo del propio orden... siempre admiro tu maestría y todos tus recursos para la palabra, querido amigo Miguel, enhorabuena por tu arte, un abrazo, feliz semana.
 

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