davidul
Poeta asiduo al portal
Según sea el palpito indefinido,
se tropieza mi camino,
con tus pisadas.
Y, en la hondura de sus huellas,
sueña aquella fe,
que se trastabilla,
con miradas malvadas,
perfumadas,
del hedor envenenado,
que carboniza mi alma,
envuelta y revueltas
en las sombras del silencio.
Ya que el nublado cielo,
se derrite en el recuerdo,
fundiendo la sonrisa y el dolor,
en aquellas lágrimas
moldeadas por el desamor,
que furiosamente se destruyen,
antes de acariciar su infierno,
desvaneciéndose
en los aullidos,
que habitan en el insomnio
.
Y en la oscuridad de los días,
chispea ese silencio,
enterando una sabiduría,
calcinando el calor,
al no entender el enigma,
de negro corazón,
escondiéndose,
en el amanecer de la noche
en las periferia de tu amor.
se tropieza mi camino,
con tus pisadas.
Y, en la hondura de sus huellas,
sueña aquella fe,
que se trastabilla,
con miradas malvadas,
perfumadas,
del hedor envenenado,
que carboniza mi alma,
envuelta y revueltas
en las sombras del silencio.
Ya que el nublado cielo,
se derrite en el recuerdo,
fundiendo la sonrisa y el dolor,
en aquellas lágrimas
moldeadas por el desamor,
que furiosamente se destruyen,
antes de acariciar su infierno,
desvaneciéndose
en los aullidos,
que habitan en el insomnio
.
Y en la oscuridad de los días,
chispea ese silencio,
enterando una sabiduría,
calcinando el calor,
al no entender el enigma,
de negro corazón,
escondiéndose,
en el amanecer de la noche
en las periferia de tu amor.