Pálpito

flordelis

Poeta recién llegado
Me desnudo en la oscuridad
a los ojos de la luna que me mira,
me desnudo sin hombre.

El cielo palpita estrellas
su lujuria me recorre
con el mismo silencio
de la calle desierta,
me acaricia las piernas
los pechos
su frío
como mil lenguas
mis poros navega.


Llueve copiosamente
truenos rasgan las ropas del cielo
ladran sus bestias apocalípticas de la noche
vocifera porque lo deje entrar.

Me recuesto en la cama
y me hago el amor,
me pierdo entre rostros
plegarias, humores
entre húmedas creaciones.

Arde un incendio en el cielo
la lluvia ya no cae, se devuelve
pero es inútil
el cielo se ha convertido en infierno.

Esa noche la ciudad y sus ocho millones
desaparecieron,
edificios
parques
autopistas y carros
la casa del alcalde
y hasta los pórticos blindados,
fueron todos consumidos por el fuego.

A la mañana siguiente
desperté en los labios de un hombre.
 
Algo así es estremecedor, pero en el buen sentido. Yo creo que a veces, debemos madurar, como el grano de trigo. Dejamos atrás, la infancia. Luego, la recobraremos. Pero por el momento, somos adultos. Adultos, con vocación universal.
 
Me desnudo en la oscuridad
a los ojos de la luna que me mira,
me desnudo sin hombre.

El cielo palpita estrellas
su lujuria me recorre
con el mismo silencio
de la calle desierta,
me acaricia las piernas
los pechos
su frío
como mil lenguas
mis poros navega.


Llueve copiosamente
truenos rasgan las ropas del cielo
ladran sus bestias apocalípticas de la noche
vocifera porque lo deje entrar.

Me recuesto en la cama
y me hago el amor,
me pierdo entre rostros
plegarias, humores
entre húmedas creaciones.

Arde un incendio en el cielo
la lluvia ya no cae, se devuelve
pero es inútil
el cielo se ha convertido en infierno.

Esa noche la ciudad y sus ocho millones
desaparecieron,
edificios
parques
autopistas y carros
la casa del alcalde
y hasta los pórticos blindados,
fueron todos consumidos por el fuego.

A la mañana siguiente
desperté en los labios de un hombre.
Que maravillosa sensualidad se respira en tus hermosos versos, parece que uno esté mirando por el ojo de la cerradura. Me ha gustado mucho amiga flordelis. Abrazote vuela. Paco.
 
Me desnudo en la oscuridad
a los ojos de la luna que me mira,
me desnudo sin hombre.

El cielo palpita estrellas
su lujuria me recorre
con el mismo silencio
de la calle desierta,
me acaricia las piernas
los pechos
su frío
como mil lenguas
mis poros navega.


Llueve copiosamente
truenos rasgan las ropas del cielo
ladran sus bestias apocalípticas de la noche
vocifera porque lo deje entrar.

Me recuesto en la cama
y me hago el amor,
me pierdo entre rostros
plegarias, humores
entre húmedas creaciones.

Arde un incendio en el cielo
la lluvia ya no cae, se devuelve
pero es inútil
el cielo se ha convertido en infierno.

Esa noche la ciudad y sus ocho millones
desaparecieron,
edificios
parques
autopistas y carros
la casa del alcalde
y hasta los pórticos blindados,
fueron todos consumidos por el fuego.

A la mañana siguiente
desperté en los labios de un hombre.

Bella composicion para ese arrastre de intencionalidad
pasional, intima y de sensaciones profundas. el
recorrido de la obra consigue destilar ese estremecimiento
sentido en la intimidad de ese carrusel de placer.
magnifico. felicidades. luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba