ludmila
Poeta veterano en el portal
Acantilados posibles de placeres
que desbordan el frenético sesgo
en el cántico de versos que te eximen
de notable envergadura entre los dientes.
Abroquelado dolor de la solapa
que se oxida de humedad en el presagio,
un auténtico abrojo de sonrisas
que lloran por su textura y por su ausencia.
Un manjar de afecto pegado en el recuerdo
un amalgama de sabores en las lágrimas,
no presiento un molde permanente
que me abroche el corazón a la garganta.
Me embarga el atardecer de tus renglones
en el libro de mis costillas,
tengo todo cuanto quiero en la nostalgia
menos el ojo indeleble en la vigilia.
Desapego en la inconstancia de tu ánimo,
lloras y ríes sin desmedro,
palpo el perfil de mi sombra
y me avergüenzan las cicatrices impúdicas...
son como hilos que interfieren la memoria
que desbordan el frenético sesgo
en el cántico de versos que te eximen
de notable envergadura entre los dientes.
Abroquelado dolor de la solapa
que se oxida de humedad en el presagio,
un auténtico abrojo de sonrisas
que lloran por su textura y por su ausencia.
Un manjar de afecto pegado en el recuerdo
un amalgama de sabores en las lágrimas,
no presiento un molde permanente
que me abroche el corazón a la garganta.
Me embarga el atardecer de tus renglones
en el libro de mis costillas,
tengo todo cuanto quiero en la nostalgia
menos el ojo indeleble en la vigilia.
Desapego en la inconstancia de tu ánimo,
lloras y ríes sin desmedro,
palpo el perfil de mi sombra
y me avergüenzan las cicatrices impúdicas...
son como hilos que interfieren la memoria
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