Pamela
Ligera sonrisa,
cabello largo, algo apretado,
brazos doblados,
manos sujetas en la cintura
de prendas pequeñas,
coloridas al sol.
El mar,
tras los tenues quiebres
en tus piernas.
Las nubes cargadas,
como coronas
sobre tu aureola,
azul y celeste
frondosa fachada,
con techos dos aguas.
Y das algunos pasos
meneando tu cuerpo,
sobre las tablas
del muelle en mi vida.
Perfecta,
llena de júbilo,
te vas a la playa
dejando miradas,
algo dolidas y apasionadas.
El viento suave,
Lo suficiente para encofrarte,
de liza piel que te viste,
como un traje que te enriquece.
Linda,
llena de brillos como la arena,
a la orilla en el mar
al que desdoblan
tus coníferos muslos,
dando vaivenes a nuestros ojos.
Cadera tallada
en las manos de adonis,
pantorrillas mordaces,
que sujetan mi mundo
el que mueve mis sueños,
mirándolo tú, con ojos de niña
girando en tus juegos,
frente al rayo de sol
que has puesto en mi rostro.
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