BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y tú permaneciste sollozante
ignorando labios o lunas danzantes
que permitían conversaciones florecidas
canciones contra el muro del espanto
aprendiste del obrero taciturno
del taxidermista obligatorio
de la náusea cotidiana los besos
del pan aciago
en cuestión de segundos tu boca
fue un sortilegio de negrura
un boquete de minerías sin salas
la apertura de un racimo de piernas
exiguas
entre llantos vegetales de duras adicciones
temblando con estrellas siluetas de ti misma,
permaneciste llorando, entre las tablas de sombra
oscura, negra, de los sótanos urbanos.
©
ignorando labios o lunas danzantes
que permitían conversaciones florecidas
canciones contra el muro del espanto
aprendiste del obrero taciturno
del taxidermista obligatorio
de la náusea cotidiana los besos
del pan aciago
en cuestión de segundos tu boca
fue un sortilegio de negrura
un boquete de minerías sin salas
la apertura de un racimo de piernas
exiguas
entre llantos vegetales de duras adicciones
temblando con estrellas siluetas de ti misma,
permaneciste llorando, entre las tablas de sombra
oscura, negra, de los sótanos urbanos.
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