Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Ni el mas añejo vino, podría inspirar estos versos que escribo,
ni embriagarme tanto cada ves que te miro.
No hay sol que te remplase , ni luna que no quiera tu brillo, no
hay un espacio mi, que no te piense con un suspiro.
¿Serán tus manos sinuosas?, ¿será tu boca roja?,¿ tu pelo anochecido ,
o tú sonrisa loca?.
Me arrancas el alma cada vez que me dejas…y la traes de vuelta
al abrir de nuevo la puerta.
La multitud no existe… hasta cerrados mis ojos, te buscan…
¿Cómo dejarte?... si con solo pensarlo cae mi cielo y me falta el aire.
Si una flor me pidiera cambiar mil años de vida por tus colores,
deberá morir pálida , mustia y sin amores.
Si todos los rios me ofreciaran sus aguas para beber , quedarian secos y sin
ruido , ellos no pueden contra esta sed.
Dulce más dulce que tu beso, no he conocido y hambre como esta, no
habia sentido.
Solo pan, miel y vino, me bastan para seguir vivo, sólo tú cuerpo, tú boca
y tus ojos de trigo
La noche prestará sus sueños, para sentirlos de día... y el día vendrá a la noche
cuando seas mía.
Cada vez como la primera y esta como la última, sólo
pan, miel y vino contigo.
ni embriagarme tanto cada ves que te miro.
No hay sol que te remplase , ni luna que no quiera tu brillo, no
hay un espacio mi, que no te piense con un suspiro.
¿Serán tus manos sinuosas?, ¿será tu boca roja?,¿ tu pelo anochecido ,
o tú sonrisa loca?.
Me arrancas el alma cada vez que me dejas…y la traes de vuelta
al abrir de nuevo la puerta.
La multitud no existe… hasta cerrados mis ojos, te buscan…
¿Cómo dejarte?... si con solo pensarlo cae mi cielo y me falta el aire.
Si una flor me pidiera cambiar mil años de vida por tus colores,
deberá morir pálida , mustia y sin amores.
Si todos los rios me ofreciaran sus aguas para beber , quedarian secos y sin
ruido , ellos no pueden contra esta sed.
Dulce más dulce que tu beso, no he conocido y hambre como esta, no
habia sentido.
Solo pan, miel y vino, me bastan para seguir vivo, sólo tú cuerpo, tú boca
y tus ojos de trigo
La noche prestará sus sueños, para sentirlos de día... y el día vendrá a la noche
cuando seas mía.
Cada vez como la primera y esta como la última, sólo
pan, miel y vino contigo.
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