Papá momento.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Déjame atraparte, reina.
Te llevaré en volandas, hasta lo alto del cielo.
Sentirás conmigo, el atardecer de terciopelo anaranjado y rosa.
Cantaremos en un Palacio de mármol blanco y verde.


Cocinarás para mí, cordero asado en el fuego de la chimenea.


Ya sé, que esperamos a la Navidad. Y te ves un poco fea.
No te animas a contribuir a mi Felicidad condescendiente.
Yo me apiado de ti, y del resto de la gente.
Pero no es suficiente excusa. En el fondo, ves mi perversión, y mi corrosión de ácido sulfúrico.


Como en el planeta Venus, en el cuál, la vida es imposible.


Averiguaste que soy un insensible. Un pelagatos de mucho cuidado. Un perdedor, en el estercolero.
Un minero con dientes de oro. Un borracho que sólo bebe café descafeinado, con leche.
Un meridiano. Un paralelo. Solamente...
La malla del mapa del mundo.




Y te escapas. En tu dinamismo, estás muy guapa. Pareces decente.


Tomaré, para el resfriado, mi pastilla efervescente.
Seguiré solo, mi senda evolutiva.
Pero yo ¡ No evoluciono ! Ni de la familia angelical, escojo a su comitiva.
Me parecen regueros de hormigas, que sostienen una miga de pan.


Me asombro ante el Big Bang / Big Crunch. O latido del Amor-Bondad, que es núcleo impenetrable.


Me asombro ante ese corazón blanco-azulado, inmaculado y entrañable.
Y me topo con sus criaturas, que deben aprender algo, cada nuevo día.
Les digo: ¡ Venid con papá segundo ! Papá minuto. Papá Momento...
Papá cuarto de hora.


A sus pies, señora. Pertenezco al Big Ben de Londres. Me retiro...
 
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Déjame atraparte, reina.
Te llevaré en volandas, hasta lo alto del cielo.
Sentirás conmigo, el atardecer de terciopelo anaranjado y rosa.
Cantaremos en un Palacio de mármol blanco y verde.


Cocinarás para mí, cordero asado en el fuego de la chimenea.


Ya sé, que esperamos a la Navidad. Y te ves un poco fea.
No te animas a contribuir a mi Felicidad condescendiente.
Yo me apiado de ti, y del resto de la gente.
Pero no es suficiente excusa. En el fondo, ves mi perversión, y mi corrosión de ácido sulfúrico.


Como en el planeta Venus, en el cuál, la vida es imposible.


Averiguaste que soy un insensible. Un pelagatos de mucho cuidado. Un perdedor, en el estercolero.
Un minero con dientes de oro. Un borracho que sólo bebe café descafeinado, con leche.
Un meridiano. Un paralelo. Solamente...
La malla del mapa del mundo.




Y te escapas. En tu dinamismo, estás muy guapa. Pareces decente.


Tomaré, para el resfriado, mi pastilla efervescente.
Seguiré solo, mi senda evolutiva.
Pero yo ¡ No evoluciono ! Ni de la familia angelical, escojo a su comitiva.
Me parecen regueros de hormigas, que sostienen una miga de pan.


Me asombro ante el Big Bang / Big Crunch. O latido del Amor-Bondad, que es núcleo impenetrable.


Me asombro ante ese corazón blanco-azulado, inmaculado y entrañable.
Y me topo con sus criaturas, que deben aprender algo, cada nuevo día.
Les digo: ¡ Venid con papá segundo ! Papá minuto. Papá Momento...
Papá cuarto de hora.


A sus pies, señora. Pertenezco al Big Ben de Londres. Me retiro...
Y en ese asombro una levitacion para que el momento sea tan
solo de 15 minutos. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Así es, compadre.
Es muy extenso, no obstante.
Tanto como lo era, cuando éramos niños.
Luego, crecimos y ya, el tiempo se nos pasa volando.
El remedio, contra esa enfermedad, que hace de la vida, un soplo ( que no tiene nada de malo, por otra parte, pero que nos da la impresión de que nos hace ser poca cosa ), es la ingenuidad recuperada. Ser simples, después de todo. Puede ser maravilloso. Como Forrest Gump.


gump04.jpg
 
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