Cafla
Poeta recién llegado
La culpa te mueve, y a la vez,
no te deja dormir más de tres horas seguidas.
Hiciste mucho daño y lo sigues haciendo
al no mostrar ningún signo de arrepentimiento,
y al contar lo que has hecho
como divertidas anécdotas.
Es increíble el efecto que has dejado
en nosotras, las que éramos tu familia,
toda nuestra personalidad y fobias,
han sido fecundadas derechamente gracias a ti,
Creciste en un ambiente atípico,
tu círculo fue muy turbio,
oscuro para haber siquiera pensado
en tener una familia.
Mis lágrimas nocturnas son producto
de tus hechos en el pasado,
son heridas que no sanan,
y la gravedad de todo el asunto cansa
minuto tras minuto,
mi malhumor y esa incapacidad
de no haber calculado nada bien,
de no poder independizarme de ti aún,
hace odiar todas mis decisiones,
hace mirarte como un karma.
Repudio todo el dolor que dejaste, y
que sigue arrastrando entre nosotras,
no me duele que estés sólo,
pero sí en algunos segundos,
siento lástima por ti, es inevitable,
eres mi sangre, me criaste,
me enseñaste, me alimentaste.
Eres un personaje único en mi vida,
eres lo que debería odiar,
pero cuando no lo hago,
me siento culpable de no hacerlo.
No puedo describir el daño que provocaste,
aunque lo intentara,
todo es tan anti-natural,
tan fuera de lo normal, y
haces excecrar de donde vengo
y desear con todas mis ganas
de cortar de una buena vez
todos estos patrones malignos
que se han repetido en tu familia.
no te deja dormir más de tres horas seguidas.
Hiciste mucho daño y lo sigues haciendo
al no mostrar ningún signo de arrepentimiento,
y al contar lo que has hecho
como divertidas anécdotas.
Es increíble el efecto que has dejado
en nosotras, las que éramos tu familia,
toda nuestra personalidad y fobias,
han sido fecundadas derechamente gracias a ti,
Creciste en un ambiente atípico,
tu círculo fue muy turbio,
oscuro para haber siquiera pensado
en tener una familia.
Mis lágrimas nocturnas son producto
de tus hechos en el pasado,
son heridas que no sanan,
y la gravedad de todo el asunto cansa
minuto tras minuto,
mi malhumor y esa incapacidad
de no haber calculado nada bien,
de no poder independizarme de ti aún,
hace odiar todas mis decisiones,
hace mirarte como un karma.
Repudio todo el dolor que dejaste, y
que sigue arrastrando entre nosotras,
no me duele que estés sólo,
pero sí en algunos segundos,
siento lástima por ti, es inevitable,
eres mi sangre, me criaste,
me enseñaste, me alimentaste.
Eres un personaje único en mi vida,
eres lo que debería odiar,
pero cuando no lo hago,
me siento culpable de no hacerlo.
No puedo describir el daño que provocaste,
aunque lo intentara,
todo es tan anti-natural,
tan fuera de lo normal, y
haces excecrar de donde vengo
y desear con todas mis ganas
de cortar de una buena vez
todos estos patrones malignos
que se han repetido en tu familia.