OvejaNegra
Poeta recién llegado
Me miró mal
Le escupí en la cara
Me soltó una hostia, y sonrió orgulloso
Patada tras patada, su ego crecía
Pegando a un niño de cinco años, se sentía valiente
Acabé llorando; entre susurros perdón pedía
Mamá gritaba con ese miedo contagioso en los ojos
Él, la calló de un puñetazo
Marchó de casa, necesitaba alcohol
Después del ejercicio sentaba mejor, supongo
Era el único momento de supuesta calma
El terror llegaba al abrirse la puerta
Entraba tambaleándose con ganas de guerra,
Buscando que apalizar antes de meterse en la cama
Pasaron años y aquella bestia se fue de casa
El miedo cesaba y el odio crecía
Intentaba disculparse entre lágrimas de cocodrilo
No funcionaba, me resultaba imposible
Quería matarlo con mis propias manos;
Al fin, se fue para siempre
Me abrazó y me besó la mejilla
-Te quiero hijo mío
-Yo no, hijo de puta
Le escupí en la cara
Me soltó una hostia, y sonrió orgulloso
Patada tras patada, su ego crecía
Pegando a un niño de cinco años, se sentía valiente
Acabé llorando; entre susurros perdón pedía
Mamá gritaba con ese miedo contagioso en los ojos
Él, la calló de un puñetazo
Marchó de casa, necesitaba alcohol
Después del ejercicio sentaba mejor, supongo
Era el único momento de supuesta calma
El terror llegaba al abrirse la puerta
Entraba tambaleándose con ganas de guerra,
Buscando que apalizar antes de meterse en la cama
Pasaron años y aquella bestia se fue de casa
El miedo cesaba y el odio crecía
Intentaba disculparse entre lágrimas de cocodrilo
No funcionaba, me resultaba imposible
Quería matarlo con mis propias manos;
Al fin, se fue para siempre
Me abrazó y me besó la mejilla
-Te quiero hijo mío
-Yo no, hijo de puta