manotempesti
Poeta recién llegado
¿Qué es el tiempo?
Esa pregunta tan griega,
tan fría en la boca de esos mármoles,
hoy me acucia.
El tiempo es sólo el tiempo
cuando Salinas me toma de la mano
contra mi deseo
y me lleva a recordarla.
Las horas, de todas las miles que ya he vivido,
son sólo estas ráfagas
de sinceridad
Y las caricias que aún no murieron.
El ir y venir de la tinta en el papel
acariciándolo
lento y suave, o tempestuoso,
las mantienen vivas
les da su sangre de tinta.
Piel de papel
eres lo que me queda.
Esa pregunta tan griega,
tan fría en la boca de esos mármoles,
hoy me acucia.
El tiempo es sólo el tiempo
cuando Salinas me toma de la mano
contra mi deseo
y me lleva a recordarla.
Las horas, de todas las miles que ya he vivido,
son sólo estas ráfagas
de sinceridad
Y las caricias que aún no murieron.
El ir y venir de la tinta en el papel
acariciándolo
lento y suave, o tempestuoso,
las mantienen vivas
les da su sangre de tinta.
Piel de papel
eres lo que me queda.
Cualquier similitud o filiación con el siguiente de Pedro Salinas en “La voz a ti debida” (1933) NO es mera coincidencia. Si eso me quita mérito y se lo da al madrileño, sea bienvenido. Que desde ese lugar donde habita es amigo, maestro y compañero de buenas y malas. Mano
No quiero que te vayas,
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
(...)
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a los lejos,
de que existió, que existe,
que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
(...)
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a los lejos,
de que existió, que existe,
que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.