nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
.
Hoy por la tarde
los leones
merodeaban tu recuerdo,
crujïan sus patas
al andar sobre las negras aguas de mis lágrimas,
un gran rinoceronte
de rostro afable
tasajeaba mis deseos
mientras cantaba alegremente tu canción favorita.
Hoy no hay Tierra para Dios
en su lugar
hay papilas ardiendo
y oidos sulfurados.
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Hoy por la tarde
los leones
merodeaban tu recuerdo,
crujïan sus patas
al andar sobre las negras aguas de mis lágrimas,
un gran rinoceronte
de rostro afable
tasajeaba mis deseos
mientras cantaba alegremente tu canción favorita.
Hoy no hay Tierra para Dios
en su lugar
hay papilas ardiendo
y oidos sulfurados.
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