jorgeluis
Poeta fiel al portal
PAR DE CRETINOS
Para no resultar pesados
intentaré ir al grano,
aunque tal vez sea
pedirme demasiado.
Es de noche, y estoy pensando
que ya nada de esto
tiene sentido así,
¿hasta cuando?.
Discutimos cien veces,
nos picamos,
lanzándonos el uno
al otro a degüello,
masacrados, masacrándonos,
siendo los mismos gatos
que fuimos,
pero resentidos y feroces,
bailando al son
que dictan tantas voces.
Será que la rutina
nos asemeja a algo
parecido a dos fantoches
que no ceden,
que no quieren,
que no aúnan,
que se encienden,
y se ladran,
que mueren y a la vez
se matan
afilándose la espada.
Masacrándonos el alma
y el oído,
no seremos conscientes
de lo que queremos
hasta habernos perdido,
que par de Cretinos,
destruyendo
lo que estaba tan unido,
sin respeto, sin tolerarnos,
sin pedirnos un beso
de aliento, ni abrigo.
Juntos y aislados
en un mismo piso,
haciendo leña
del árbol caído.
Que distintos de entonces
mezquinos y feroces,
bailando al son
que dictan los reproches,
será que la rutina
nos asemeja
a algo parecido
a dos fantoches
que no ceden,
que no quieren,
que no aman,
que se encienden,
y se apagan,
que mueren y a la vez
se matan
afilando la espada.
Para no resultar pesados
intentaré ir al grano,
aunque tal vez sea
pedirme demasiado.
Es de noche, y estoy pensando
que ya nada de esto
tiene sentido así,
¿hasta cuando?.
Discutimos cien veces,
nos picamos,
lanzándonos el uno
al otro a degüello,
masacrados, masacrándonos,
siendo los mismos gatos
que fuimos,
pero resentidos y feroces,
bailando al son
que dictan tantas voces.
Será que la rutina
nos asemeja a algo
parecido a dos fantoches
que no ceden,
que no quieren,
que no aúnan,
que se encienden,
y se ladran,
que mueren y a la vez
se matan
afilándose la espada.
Masacrándonos el alma
y el oído,
no seremos conscientes
de lo que queremos
hasta habernos perdido,
que par de Cretinos,
destruyendo
lo que estaba tan unido,
sin respeto, sin tolerarnos,
sin pedirnos un beso
de aliento, ni abrigo.
Juntos y aislados
en un mismo piso,
haciendo leña
del árbol caído.
Que distintos de entonces
mezquinos y feroces,
bailando al son
que dictan los reproches,
será que la rutina
nos asemeja
a algo parecido
a dos fantoches
que no ceden,
que no quieren,
que no aman,
que se encienden,
y se apagan,
que mueren y a la vez
se matan
afilando la espada.