Para aquellos que hieren o matan (II)

DORIA

Poeta asiduo al portal
Sus ojitos verdes brillan y me miran,
Me suplican que no haya enfermedad,
Y no puedo decirle que eso no ocurrirá.

Esos ojos cristalinos que reflejan la bondad,
La grandeza de su corazón,
A esos no los voy a dejar de mirar…

¡NO! ¡NUNCA JAMÁS!

Es cruel la situación, no sólo la mía,
La de millones de buenas personas que sufren día a día
Con esa maldita incertidumbre,
Llamada agonía.

¿Por qué no es para los otros?
Esos encapuchados que acechan en la oscuridad,
esos que traicionan con las armas por detrás,
que arrasan vidas, tanto de animales como de personas,
por un poco de” material”, por hombría en ocasiones,
pero siempre aliados con la maldad,
porque matan por matar…

…¿No serán ellos, sin descanso ni consuelo, los esclavos de la muerte?
Rastreros, lameculos de un degenerado que los manipula
Y ellos que, ¡pobrecitos!, se dejan manipular.

Su mente enferma disfruta con el sufrimiento ajeno.
O ni se inmutan ante el lamento del prisionero.

A ellos, a los que los apoyan,
les debería acechar otra clase de enfermedad…
…Porque la mental ya la tienen….
¡Claro está!
 
Vaya que bien,que grito tan profundo senti desde mi patria que sufre con esas clases de gente de maldad.Un gusto leerte y me parecio buenisimo tu poema y tu sentir.
 
Ya comprendo por lo que estás pasando, pero la efermedad no viene al malo, igual que al bueno no le toca siempre la lotería, no desees el mal a nadie, no vayas nunca en contra de tus principios, ámate como a nadie, cuídate como a tus hijos, no dejes que nada, ni nadie perturbe tu paz interior, debes dejarte mecer como una hoja lo hace por el viento y te aseguro que serás eterna, y al que tienes a tu lado, se le pega todo eso.
Vas a ser muy feliz,aunque creo que ya lo eres...
Alberto M.
 
Ya comprendo por lo que estás pasando, pero la efermedad no viene al malo, igual que al bueno no le toca siempre la lotería, no desees el mal a nadie, no vayas nunca en contra de tus principios, ámate como a nadie, cuídate como a tus hijos, no dejes que nada, ni nadie perturbe tu paz interior, debes dejarte mecer como una hoja lo hace por el viento y te aseguro que serás eterna, y al que tienes a tu lado, se le pega todo eso.
Vas a ser muy feliz,aunque creo que ya lo eres...
Alberto M.
Que inyección de moral me acabas de poner.
¡GRACIAS!
 
Sus ojitos verdes brillan y me miran,
Me suplican que no haya enfermedad,
Y no puedo decirle que eso no ocurrirá.

Esos ojos cristalinos que reflejan la bondad,
La grandeza de su corazón,
A esos no los voy a dejar de mirar…

¡NO! ¡NUNCA JAMÁS!

Es cruel la situación, no sólo la mía,
La de millones de buenas personas que sufren día a día
Con esa maldita incertidumbre,
Llamada agonía.

¿Por qué no es para los otros?
Esos encapuchados que acechan en la oscuridad,
esos que traicionan con las armas por detrás,
que arrasan vidas, tanto de animales como de personas,
por un poco de” material”, por hombría en ocasiones,
pero siempre aliados con la maldad,
porque matan por matar…

…¿No serán ellos, sin descanso ni consuelo, los esclavos de la muerte?
Rastreros, lameculos de un degenerado que los manipula
Y ellos que, ¡pobrecitos!, se dejan manipular.

Su mente enferma disfruta con el sufrimiento ajeno.
O ni se inmutan ante el lamento del prisionero.

A ellos, a los que los apoyan,
les debería acechar otra clase de enfermedad…
…Porque la mental ya la tienen….
¡Claro está!


Joroña! que bien dicho...
 

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