El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
No se puede trabajar sin mancharse las manos,
sin mellar las herramientas.
Haces bastante mal presuponiendo,
prejuzgando.
Puede salirnos muy caro a todos tu descaro de ir señalando.
De infestarlo de interés todo.
De intentar mojarnos con tu lluvia egoísta de estética,
y económico vacío
y propaganda.
Historieta repetida donde cantan girando las sirenas ,
azules,
secas,
injustas.
Allá afuera,
donde te arrestan por ir humilde trazado
con los pies manchados de barro.
Allá afuera,
donde no sobra ni falta casi nada.
Donde tu cara de ángel,
vale más que tus manos ensangrentadas
y el amigo del juez nunca va preso.
Y hay que firmar setenta veces siete papeles
pa´ seguir siendo nadie.
Donde el trabajo se exige entre requisitos odiosos
y tatuajes de miseria que parten desde los ojos
marcando pieles ajenas.
Donde el esfuerzo se impone,
pero raramente se valora.
No eres la joya de la creación,
tenía que decirte,
acá,
entre tantos mensajes
de los que tienen muchas radios
y canales de televisión
y bandas presidenciales
o una camioneta
y orgullo hueco
y músculos correctamente alimentados,
para ir a cortar una ruta.
No eres la joya de la creación,
sólo uno más de nosotros.
No voy a reclinarme,
ni ha pulirte el bronce heróico.
En ningún sitio dice que deben facilitársenos las cosas.
Silencio.
Enciende la luz del pensamiento,
hay que ver de que se habla.
Ahora oyes.
Cuando sepas escuchar..
Ahora miras.
Cuando sepas ver...
Ahora opinas.
Cuando te duela la cintura,
te ardan las manos.
Cuando te hayan dicho:
“Eh, muchacho, más rápido.” diez veces en un día,
podrás juzgar.
Sino,
silencio por ahora.
Que tu lamento suena mucho a ironía.
Y yo no voy a formar parte de tu cruzada.
Haces bastante mal presuponiendo,
prejuzgando que esto en que vamos.
Que esto,
en que estamos inmersos,
a todos nos conviene...
sin mellar las herramientas.
Haces bastante mal presuponiendo,
prejuzgando.
Puede salirnos muy caro a todos tu descaro de ir señalando.
De infestarlo de interés todo.
De intentar mojarnos con tu lluvia egoísta de estética,
y económico vacío
y propaganda.
Historieta repetida donde cantan girando las sirenas ,
azules,
secas,
injustas.
Allá afuera,
donde te arrestan por ir humilde trazado
con los pies manchados de barro.
Allá afuera,
donde no sobra ni falta casi nada.
Donde tu cara de ángel,
vale más que tus manos ensangrentadas
y el amigo del juez nunca va preso.
Y hay que firmar setenta veces siete papeles
pa´ seguir siendo nadie.
Donde el trabajo se exige entre requisitos odiosos
y tatuajes de miseria que parten desde los ojos
marcando pieles ajenas.
Donde el esfuerzo se impone,
pero raramente se valora.
No eres la joya de la creación,
tenía que decirte,
acá,
entre tantos mensajes
de los que tienen muchas radios
y canales de televisión
y bandas presidenciales
o una camioneta
y orgullo hueco
y músculos correctamente alimentados,
para ir a cortar una ruta.
No eres la joya de la creación,
sólo uno más de nosotros.
No voy a reclinarme,
ni ha pulirte el bronce heróico.
En ningún sitio dice que deben facilitársenos las cosas.
Silencio.
Enciende la luz del pensamiento,
hay que ver de que se habla.
Ahora oyes.
Cuando sepas escuchar..
Ahora miras.
Cuando sepas ver...
Ahora opinas.
Cuando te duela la cintura,
te ardan las manos.
Cuando te hayan dicho:
“Eh, muchacho, más rápido.” diez veces en un día,
podrás juzgar.
Sino,
silencio por ahora.
Que tu lamento suena mucho a ironía.
Y yo no voy a formar parte de tu cruzada.
Haces bastante mal presuponiendo,
prejuzgando que esto en que vamos.
Que esto,
en que estamos inmersos,
a todos nos conviene...