En la fría soledad habito.
Solo, con mis pensamientos,
con mis remordimientos.
En cada momento,
en cada instante,
lidio con la tristeza
como un barco navegante.
A la deriva voy,
sin rumbo ni destino.
Sufro gran pena
del ayer y el hoy.
Pero en ese astro blanco,
puro y limpio
diviso la esperanza,
luna mía,
tan fresca cada día.
Eres simplemente bella.
La luz más pura emana de ti.
Tú lo eres todo,
tú eres mi vida.
Cada vez que te miro
no puedo evitar echarme a llorar
por poder contemplar
tu rostro angelical.
El mero hecho de verte
es un sueño,
del que no quiero despertar.
Si algo vuestra majestad
me pide alguna vez,
yo gratamente lo haría,
pues a usted le debo la vida.
Y es que tú,
gardenia de mi corazón,
me has envenenado
con tu dulce amor.
Día y noche pienso en ti.
Me duele el alma
por no poder tocarte,
acariciarte,
saber más sobre ti..
Y aunque esto sea
una noble utopía,
espero que algún día
formes parte de mi vida.
Solo, con mis pensamientos,
con mis remordimientos.
En cada momento,
en cada instante,
lidio con la tristeza
como un barco navegante.
A la deriva voy,
sin rumbo ni destino.
Sufro gran pena
del ayer y el hoy.
Pero en ese astro blanco,
puro y limpio
diviso la esperanza,
luna mía,
tan fresca cada día.
Eres simplemente bella.
La luz más pura emana de ti.
Tú lo eres todo,
tú eres mi vida.
Cada vez que te miro
no puedo evitar echarme a llorar
por poder contemplar
tu rostro angelical.
El mero hecho de verte
es un sueño,
del que no quiero despertar.
Si algo vuestra majestad
me pide alguna vez,
yo gratamente lo haría,
pues a usted le debo la vida.
Y es que tú,
gardenia de mi corazón,
me has envenenado
con tu dulce amor.
Día y noche pienso en ti.
Me duele el alma
por no poder tocarte,
acariciarte,
saber más sobre ti..
Y aunque esto sea
una noble utopía,
espero que algún día
formes parte de mi vida.