Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Para enamorar a un hombre,
se invita sembrar con la mirada,
el polen suave
de una tímida nube
engalanando su piel
o regando en su pupila,
el enunciado de unos ojos
que clarifiquen sus confianzas,
la ceguedad de sus celdas,
o los arrabales de sus sueños.
Para enamorar a un hombre,
el espasmo meloso de una lengua
lamiendo el balcón de su hombro,
balbuciendo remansos
que disgreguen sus miedos
pero no,
para enamorar a un hombre,
una mirada es suficiente,
un tic de confianza,
y amarlo mirándolo,
con manos preñadas de ojos,
acariciándolo con dos palabras,
el goce interior de la paz amiga,
el hombre para enamorar
que nos brota de frente.
...
..
.
Chus
.
Para enamorar a un hombre,
se invita sembrar con la mirada,
el polen suave
de una tímida nube
engalanando su piel
o regando en su pupila,
el enunciado de unos ojos
que clarifiquen sus confianzas,
la ceguedad de sus celdas,
o los arrabales de sus sueños.
Para enamorar a un hombre,
el espasmo meloso de una lengua
lamiendo el balcón de su hombro,
balbuciendo remansos
que disgreguen sus miedos
pero no,
para enamorar a un hombre,
una mirada es suficiente,
un tic de confianza,
y amarlo mirándolo,
con manos preñadas de ojos,
acariciándolo con dos palabras,
el goce interior de la paz amiga,
el hombre para enamorar
que nos brota de frente.
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Chus
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