roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Por si entonces
cuando las hojas caigan
y los ánimos desesperen
y no exista consuelo
para la infinita tristeza
que me da tu ausencia.
Cuando la luna no salga
y yo no pueda verte
ni siquiera desde lejos,
ni siquiera inventando
que te veo en los cielos.
Por si entonces
mi alma vaga errante
sin encontrar acomodo
en el recuerdo de tus ojos
y en la sonrisa de tus labios.
Por si entonces… yo
he grabado tu rostro
en el corazón profundo
donde no llegan
la palabras maliciosas
ni el gesto contraído
del acomodamiento
de la amiga más cercana
de aquella
que sentías tu hermana
en el fulgor de la mañana.
Por si entonces
he guardado la huella
del beso peregrino
que solo te pedí uno
pero que te di muchos
en cualquier descuido
cuando nadie miraba
para que no perturbaran.
Para ese entonces
cuando yo ya no este
guardo tus ojos
para que me iluminen
y me enseñen el camino mi aliado fiel 0005
donde pueda
encontrarte otra vez,
cuando las hojas caigan
y los ánimos desesperen
y no exista consuelo
para la infinita tristeza
que me da tu ausencia.
Cuando la luna no salga
y yo no pueda verte
ni siquiera desde lejos,
ni siquiera inventando
que te veo en los cielos.
Por si entonces
mi alma vaga errante
sin encontrar acomodo
en el recuerdo de tus ojos
y en la sonrisa de tus labios.
Por si entonces… yo
he grabado tu rostro
en el corazón profundo
donde no llegan
la palabras maliciosas
ni el gesto contraído
del acomodamiento
de la amiga más cercana
de aquella
que sentías tu hermana
en el fulgor de la mañana.
Por si entonces
he guardado la huella
del beso peregrino
que solo te pedí uno
pero que te di muchos
en cualquier descuido
cuando nadie miraba
para que no perturbaran.
Para ese entonces
cuando yo ya no este
guardo tus ojos
para que me iluminen
y me enseñen el camino mi aliado fiel 0005
donde pueda
encontrarte otra vez,
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