Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Fue por eso,
para eso vine,
para ser uno más, un intenso arquetipo experimental de fuego y sangre,
en laderas de montes,
en llanuras y valles, en medio de la ciudad con luces y soles,
y rumiantes montones,
encendidos transeuntes rodeados de ruido,
estallando lado a lado de cada estación de metro,
más intenso que los neumáticos de furia metálica,
repasando una y otra vez intrincados momentos de ternura, de cetros alzados,
de venas conquistadas,
de mundos erosionados,
para eso vine,
para despertar tu cordura y encender tu locura,
mujer de antes y siempre,
vestida de nombres distintos,
de pieles lisas, de pieles oscuras, y blancas, y amarillas, lejanas,
cercanas a cada momento de mi abrazo con ojos,
con rojos focos encendidos, iluminados,
para verte despierta y despertarte mientras duermes, sentir ese cosquilleo de nervios,
temblando la piel tras el concurso acerado de sexo y disparos,
disparos de voces,
de roces,
de noches,
de días,
para eso vine a verte,
para eso.
para eso vine,
para ser uno más, un intenso arquetipo experimental de fuego y sangre,
en laderas de montes,
en llanuras y valles, en medio de la ciudad con luces y soles,
y rumiantes montones,
encendidos transeuntes rodeados de ruido,
estallando lado a lado de cada estación de metro,
más intenso que los neumáticos de furia metálica,
repasando una y otra vez intrincados momentos de ternura, de cetros alzados,
de venas conquistadas,
de mundos erosionados,
para eso vine,
para despertar tu cordura y encender tu locura,
mujer de antes y siempre,
vestida de nombres distintos,
de pieles lisas, de pieles oscuras, y blancas, y amarillas, lejanas,
cercanas a cada momento de mi abrazo con ojos,
con rojos focos encendidos, iluminados,
para verte despierta y despertarte mientras duermes, sentir ese cosquilleo de nervios,
temblando la piel tras el concurso acerado de sexo y disparos,
disparos de voces,
de roces,
de noches,
de días,
para eso vine a verte,
para eso.