Solaribus
Poeta veterano en el portal
Apagará las estrellas, una mañana de mayo,
mi corazón festivo de roja sangre a borbotones,
y en una playa, lejos, enamorada de nosotros,
la brisa azul, descalza, será como ese último aliento
antes que se detenga el viento con todas sus gaviotas,
antes que se desmaye la arena y se cierre por dentro.
Luego, el silencio será canción total de mediodía,
se borrarán las huellas que hasta aquí tú y yo hayamos hecho.
La sombra por fin, por la risa, para siempre vencida
y para siempre seremos, de maravilla, tan nuestros.
Niños... anteriores... colosales... reales... pretéritos,
Niños... anteriores... colosales... reales... pretéritos,
sin importar la gris ceniza de los amados cuerpos,
sólo el roce de tu espíritu, y de mi espíritu el cielo
guiándote en caminos nuevos de perfumes y rezos.
Anticipado a tí, como corriendo, ser noticiero
de pegasos y jilgueros que así vuelen a tu encuentro.
Y eternos, desnudos de penas, reconocer la aurora
como el momento sublime de la entrega y el deseo.
Y siendo sólo almas, enteros, y así siendo uno, ciertos,
y el estigma de tus ojos definiendo lo que es bello
más allá de los ciclos, de las eras, del sol, del tiempo
como mil mariposas regresando a casa sonriendo
como si tú hubieras sido la prueba más contundente
de que Dios besó mis labios, bendiciéndome en la muerte.
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