jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
de lo que me dejaron otros amores
que se fueron antes y me pusieron
el mundo de cabeza igual que tú y me hicieron
igual que tú pararme a evaluar de cerca
la posibilidad de emprender algún tipo
de acto desesperado como última opción
de sanar o arrancar la sustancia podrida
que invadía mi corazón; de lo que ellos me dejaron
sin saberlo y yo absorbí hasta la médula
sin saberlo tampoco y quedó ahí por años
inadvertido, inerte; del borde de esa herida
una y otra vez vuelta a abrir, de esas dos o tres ya marchitas
briznas de esperanza o quizás resignación, de esa cosa negra
y reptante y viscosa me sujeto de
cualquier forma ahora que tu ausencia
sopla como un huracán sin tregua y no hay nada, no tengo
un refugio dónde resguardarme, ni tampoco
me sirve de consuelo saber ya de sobra
que estas cosas vuelven a ocurrir cada
tanto y que sin importar
la de veces que volvieren a ocurrir -ni todo el polvo
que haya tragado ya uno por su culpa- ni aun así
habrá nunca forma en que uno pueda librarse
de terminar igual de jodido que acabó
todas las veces anteriores y para colmo
más viejo y más pendejo
que se fueron antes y me pusieron
el mundo de cabeza igual que tú y me hicieron
igual que tú pararme a evaluar de cerca
la posibilidad de emprender algún tipo
de acto desesperado como última opción
de sanar o arrancar la sustancia podrida
que invadía mi corazón; de lo que ellos me dejaron
sin saberlo y yo absorbí hasta la médula
sin saberlo tampoco y quedó ahí por años
inadvertido, inerte; del borde de esa herida
una y otra vez vuelta a abrir, de esas dos o tres ya marchitas
briznas de esperanza o quizás resignación, de esa cosa negra
y reptante y viscosa me sujeto de
cualquier forma ahora que tu ausencia
sopla como un huracán sin tregua y no hay nada, no tengo
un refugio dónde resguardarme, ni tampoco
me sirve de consuelo saber ya de sobra
que estas cosas vuelven a ocurrir cada
tanto y que sin importar
la de veces que volvieren a ocurrir -ni todo el polvo
que haya tragado ya uno por su culpa- ni aun así
habrá nunca forma en que uno pueda librarse
de terminar igual de jodido que acabó
todas las veces anteriores y para colmo
más viejo y más pendejo
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