jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
ya me compré la pistola
y es pesada y es negra y brilla como si
algo dentro de ella supiera para qué la quiero
la puse debajo de la almohada
y al tenderme en la cama la siento
apretando mi nuca y si estoy insomne
juro que la oigo hablarme:
"¿y si te mataras de una puta vez, cabrón?"
en ese lapso incierto de la madrugada
resulta difícil evitar la tentación
de imaginar lo sencillo que sería hacerlo
una mínima flexión del índice
un breve instante de apnea, tal vez un
conato de arritmia, una punzada de ansiedad
mientras el percutor desciende y hace contacto
con el fulminante y pone en marcha
el último fútil acto de mi puta vida:
solo pensar una cosa
"por fin me quité de esta mierda"
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