Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
Para merecer tu amor, haré una lluvia de estrellas
y con gotas de rocìo, te construiré una guirnalda
te contaré los romances, de la más grande epopeya
como gentìl caballero, con su escudo y alabarda
Le pediré al lucero, que te ilumine tu alcoba
y traeré al ruiseňor, para cantarte en tu almohada
voy a buscar de los baldos, las más finas de sus trovas
y le pediré a la noche, que alargue la madrugada
Haré hasta lo imposible, para despertar tu pasión
recurro a todo artificio, que a tu corazón asombre
pero sino es suficiente, y aùn rechazas mi amor
con la sangre de mis venas, pondré en el cielo tu nombre
Asì, quizas un dìa cualquiera, sentirás haberme perdido
y yo, dondequiera que esté, no dejaré de adorarte
pero aunque sea muy tarde, porque ya, yo habré partido
siempre he de encontrar la forma, de venir a consolarte
En el roce de una flor, en el susurro del viento
al oir caer la lluvia, cuando recuerdes mi adios
no importarán las distancias, y aùn en contra del tiempo
aunque nadie se de cuenta, tu, si sabrás que soy yo
y con gotas de rocìo, te construiré una guirnalda
te contaré los romances, de la más grande epopeya
como gentìl caballero, con su escudo y alabarda
Le pediré al lucero, que te ilumine tu alcoba
y traeré al ruiseňor, para cantarte en tu almohada
voy a buscar de los baldos, las más finas de sus trovas
y le pediré a la noche, que alargue la madrugada
Haré hasta lo imposible, para despertar tu pasión
recurro a todo artificio, que a tu corazón asombre
pero sino es suficiente, y aùn rechazas mi amor
con la sangre de mis venas, pondré en el cielo tu nombre
Asì, quizas un dìa cualquiera, sentirás haberme perdido
y yo, dondequiera que esté, no dejaré de adorarte
pero aunque sea muy tarde, porque ya, yo habré partido
siempre he de encontrar la forma, de venir a consolarte
En el roce de una flor, en el susurro del viento
al oir caer la lluvia, cuando recuerdes mi adios
no importarán las distancias, y aùn en contra del tiempo
aunque nadie se de cuenta, tu, si sabrás que soy yo